Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
FORO ECONÓMICO MUNDIAL DE DAVOS. Cuando hablo de crisis no me refiero a la crisis medioambiental, que es gravísima, pero que la estupidez humana o política, mejor dicho, ya que muchos humanos que no hacen cálculos políticos saben establecer prioridades, no encara con la seriedad que debiera. Acaban de reunirse en Davos (Suiza) los poderosos del mundo y todo indica que ni el fin de la historia previsto por Fukuyama ni los mercados reemplazando a la política y a la democracia son ya los elementos guías de los dueños del dinero. El caos, producto de las políticas de las décadas pasadas, golpea a la puerta de las grandes potencias y "los más lúcidos", dice un autor, "son ahora conscientes de que partieron de una hipótesis falsa: que los mercados se autorregulan y llegan por sí solos al equilibrio". No hace falta más que ver las escandalosas intervenciones de los estados partidarios de la mano invisible del mercado, poniendo sus manotas de carne, hueso, dólar y euro para que estos corrijan las preocupantes tendencias que ya son una realidad. El dinero no permite siquiera el modesto privilegio de la coherencia. Claro está, la única coherencia que produce el dinero es la codicia por tener más. Gandhi decía: "Los hombres viven poseídos por lo que poseen y, más que por lo que poseen, por lo que quieren poseer y no poseen aún". En el Foro de Davos se habló de una crisis prolongada y, también, del ocaso de la era del dólar y del imperio americano. Ocaso acelerado por un presidente que llevó al país a dos guerras, que mantiene 737 costosísimas bases militares en el planeta y que ha bajado los impuestos de las clases altas aumentando los desequilibrios internos en los EE.UU. El representante chino dijo una frase que resume el delirio de la administración Bush: "Los asiáticos ahorramos hoy para gastar mañana; los estadounidenses gastan por anticipado lo de mañana". No hay que ser economista para prever los resultados. LOS AFRICANOS NO COMEN VIDRIO. En diciembre pasado se realizó el encuentro África-Europa para establecer nuevos acuerdos de comercio entre los europeos y sus ex colonias. La Unión Europea pretende un mercado totalmente libre, salvo para el azúcar, la carne y las bananas, que plantean problemas a los productores europeos. Sí desean los europeos que todos sus productos entren libres de impuestos. El presidente de Senegal denunció estas tácticas represivas, se negó a firmar y salió furioso. El de Sudáfrica inmediatamente apoyó su postura, y el de Namibia decidió no firmar. Incluso el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, quien había hecho declaraciones muy inoportunas en julio de 2007, apoyó a los países más fuertemente opuestos a estos acuerdos, alegando que él estaba a favor de la globalización, pero no de la expoliación de los países a los que ya no les queda nada. El encuentro terminó en un fracaso, la Unión Europea dio un paso atrás y volverán a reunirse este mes de febrero. La unión, en ese caso, hizo la fuerza. Es una experiencia que deberíamos observar con atención.