Además:

“No sabe”, “No opina”

2008/12/20
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Aunque el tema que trataré es de interés público, pues se trata del distrito de Barranco, me anima también un interés 'personal’ ya que es el distrito en el que vivo. De manera que esta vez haré una excepción al 'código de ética’ de esta columna, referido a no servirme de ella para comentar este tipo de asuntos. Ocurre que cuando hace un año comenzó la construcción del llamado Corredor Metropolitano en la avenida Bolognesi (Barranco), el tránsito que antes circulaba por sus carriles de norte a sur fue desviado a la avenida San Martín/Pedro de Osma. Así, esta avenida se convirtió en la única ruta no solo del tránsito pesado, del particular y de los taxis, sino de las 23 líneas de micros que se dirigen al sur. La prensa informó que el desvío era transitorio. Una vez concluido el tramo del tan ponderado corredor, la pesadilla habría terminado. En realidad, apenas estaba empezando. Los vecinos lo supimos el día en que se reabrió el tránsito vehicular en la avenida Bolognesi, y Álex Silva, jefe de la Gerencia de Desarrollo Urbano de la Municipalidad de Barranco, anunció que el sentido del tránsito sería “solo en dirección de sur a norte”. Inexplicablemente, el desvío transitorio devino en permanente: hoy, la única ruta al Sur es la avenida San Martín/Pedro de Osma, que se ha convertido en un campo de batalla donde combaten camiones, micros, buses y peatones y que luce cada día más deteriorada: la pista llena de huecos, las casas y edificios grises de polución, los árboles casi sin vida y ruinosas casonas que se tambalean. Un grupo de vecinos se dirigió al municipio de Barranco en busca de explicaciones. Álex Silva dijo, con envidiable optimismo o delirante fantasía, que el corredor “generará un impacto vial positivo en el entorno urbano y permitirá reducir la pérdida de horas/hombre en transporte”. El alcalde Antonio Mezarina declaró que desconocía el sistema vial definitivo del proyecto del corredor. Y en lugar de apoyar a los vecinos en su protesta contra el atropello de la Municipalidad de Lima, y a él mismo, por cuanto debería haber sido informado, mostró y sigue mostrando la profunda indiferencia del “No sabe”, “No opina”; quién sabe si por ineptitud o, tal vez, porque los vecinos no hemos salido con piedras y palos a bloquear la avenida y la protesta no atrae aún la atención de los medios.