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2008/09/30

El desencuentro del general Donayre con los ex CG.

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Una carta de hace casi un mes le informó al comandante general del Ejército, Edwin Donayre, del profundo desacuerdo de todos los ex ocupantes de su puesto sobre la manera como este lo ejerce. Los motivos del desencuentro, sin embargo, constituyen una expresión más de la gravedad de la crisis militar en el Perú. La asociación que agrupa a los militares irritados es el Consejo de Ex Comandantes Generales del Ejército, y todos ellos le hicieron notar al actual mandamás de la institución, por escrito, la molestia por su estilo de conducirse al frente de la entidad. Asimismo, por el hecho de que Donayre no le dé mayor importancia a sus recomendaciones. Tan molestos están que han decidido ya no sesionar en el local de la Comandancia General del Ejército –el tradicional 'Pentagonito’– sino hacerlo, a partir de ahora, en el Club Tacna. ¿Qué es lo que hace el general Donayre que tiene tan incómodos a los ex comandantes generales? Según la carta, lo que parece que les molesta es el 'estilacho’ que se maneja. Desde las marchas a ritmo acelerado hasta las declaraciones estrambóticas que suele utilizar cuando se dirige a la prensa. Algunos dirán que es un estilo campechano; otros, que es huachafo. El problema de la carta de los ex comandantes generales es que no se dedica a criticar asuntos de fondo en la institución. Por ejemplo, la falta de transparencia en el uso de los recursos, los hurtos sistemáticos que de vez en cuando revela la prensa y que llevan a pensar que esto es el rancho de cada día, o los obstáculos que se establecen para que la justicia pueda obtener información relevante de los casos que sigue por violación de derechos humanos. Nada de eso parece preocuparles a los ex comandantes generales sino, solamente, el 'estilacho’ de Donayre. Este, a su vez, parece haberle filtrado información a un medio que dio a conocer lo que quizá sean los motivos centrales del reclamo: la eliminación de una dieta de S/.3,500 que cobraban por cada sesión del Consejo, así como unos automóviles Volvo en disputa. Más allá de todas estas menudencias, el tema de fondo –es decir, la falta de una real reforma militar– no parece ser, lamentablemente, una preocupación del actual comandante general ni de sus antecesores.