Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
No hubo previsión. Las diez personas que perecieron sepultadas por un huaico que cayó desde el cerro Picota la noche del último miércoles, a pocas cuadras de la Plaza de Armas de Huamanga, se habrían salvado si las autoridades hubieran tomado en cuenta la alerta meteorológica que el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) emitió días atrás. En ella se indicaba que un fuerte temporal arreciaría en esa zona. Efectivamente, la predicción se cumplió el miércoles. Huamanga soportó la lluvia más intensa de los últimos años. Las calles de la ciudad se convirtieron en cauces de grandes caudales y, a la vez, de piedras y lodo que bajaron desde las zonas altas. Lo peor ocurrió al atardecer cuando, en medio de la tormenta, una torrencial granizada cubrió la ciudad y un alud se precipitó por las calles 28 de Julio y San Martín hasta llegar a una cuadra de la Plaza de Armas. La masa de lodo y piedras sepultó en el acto a unos 10 vehículos y a sus ocupantes cuando estos intentaban ponerse a buen recaudo. Los bomberos desenterraron algunos cuerpos usando cargadores frontales y grúas, pero la tarea fue ardua y, por ello, continuó hasta la tarde de ayer. Oficialmente, hay 10 fallecidos. Ocho de ellos han sido identificados como Wilber Arteaga Yarasca (19), Rolando Cruz Mamani, Julio Ccana Díaz, Danis Flores Mitma, Gregorio Ferrer Huamán (69), Geraldine Flores Miranda (31), Julia Cárdenas y el menor Maquiavelo Martín Paredes Mansilla. Además, hay tres heridos graves que, en las próximas horas, serán intervenidos quirúrgicamente en el Hospital Regional de Ayacucho. Según el balance del Comité Provincial de Defensa Civil, nueve viviendas quedaron destruidas y 202, parcialmente afectadas por el huaico. Ayer, el panorama en el lugar era desolador. Por las torrenciales lluvias, el sistema de alcantarillado de la ciudad colapsó e hizo que varias viviendas y establecimientos comerciales se inundaran. Entre los inmuebles afectados hay colegios y la sede del gobierno regional. Un día después de la tragedia, las calles estaban cubiertas con lodo –que alcanzaba los 80 centímetros–, y se veía a cuadrillas de trabajadores que removían el mismo. ALERTA. Adam Ramos, jefe del Senamhi-Junín, entidad que también monitorea el clima de Huancavelica, Pasco y Ayacucho, advirtió que la alerta sobre posibles temporales y lluvias podría extenderse más días en Ayacucho y en otras jurisdicciones de la sierra. “Se espera aguaceros en toda la región andina, desde Pasco hasta Ayacucho. Por ello, estamos elaborando un nuevo aviso de precipitaciones que, esperamos, esta vez tomen en cuenta las autoridades”, manifestó. La especialista subrayó que la ciudad de Huamanga no estaba preparada para una fuerte lluvia pues, al parecer, sus drenajes no habrían tenido una limpieza adecuada. “Suele pasar que las autoridades se confían y no adoptan precauciones y, luego, ocurren desgracias como las del último miércoles”, enfatizó. Lo preocupante es que esta versión fue confirmada por Javier Espíritu, presidente de la Cámara de Comercio de Ayacucho, quien aseveró que esa ciudad no tiene un sistema de drenaje y que tampoco se ha planificado implementar uno. “Eso ha hecho que las calles se conviertan en los únicos corredores por donde discurre el agua de las lluvias”, sostuvo. Al respecto, el subgerente provincial de Defensa Civil de Huamanga, Octavio Rojas Yauri, aseguró que el sistema de drenaje de esa urbe sí estaba funcionando con normalidad y que con anterioridad se habían realizado trabajos de limpieza y de canalización. “Sin embargo, por la magnitud del alud, el sistema colapsó”, dijo. Frente a ello, el presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén, indicó que, mediante un trabajo conjunto entre los portafolios de Agricultura y de Vivienda, el gobierno regional y la municipalidad provincial, se ejecutarán obras para que no vuelvan a ocurrir desastres similares. “Se está culminando un expediente técnico para el drenaje pluvial, que es una buena solución para los aguaceros”, refirió. Durante su visita a Huamanga para llevar ayuda a los damnificados, el premier reveló que el Gobierno prepara un decreto supremo para declarar en emergencia la zona donde ocurrió el desastre, a fin de que los recursos se puedan ejecutar rápidamente. Según mencionó, varias familias del cerro Picota tendrán que ser reubicadas si se quiere hacer una obra de prevención duradera. “La gente no puede seguir viviendo en ese lugar porque se encuentra al costado de dos drenes arcillosos, lo que constituye un enorme peligro”, señaló. En tanto, la ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Nidia Vílchez, quien también llegó a la zona, informó que 420 bolsas de alimentos del Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (Pronaa) han sido distribuidas entre los damnificados. Asimismo, anunció que su sector, en coordinación con el gobierno regional, proporcionará nichos para sepultar a las 10 personas que perdieron la vida.