Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Estos cien días fueron positivos. Si se ponen en una balanza, hay más cosas buenas que malas. Lo bueno: rápidamente se cumplió con promesas electorales sensibles, como el aumento del sueldo mínimo, el impuesto a las mineras y la Ley de Consulta Previa. Es un primer paso en el sentido correcto. Lo malo: no encuentro quién tiene el liderazgo fuerte. Humala tiene el perfil demasiado bajo, siempre está como asustado, cogido de la mano de Nadine, como si solo tuviera autoridad en un escenario militar. Salomón Lerner siempre ha sido ambiguo. Eso es grave. Necesitamos a alguien que enfrente los problemas. Lo feo: el discurso paranoico ante las denuncias. Lo de Alexis Humala nunca se aclaró, y lo de la ministra Aída García Naranjo pasó por agua tibia. En el caso de Omar Chehade, parece que hay una vocación de enmienda. Me preocupa que Humala se haya rodeado de gente que no conoce, como Chehade y Celia Anicama (‘Robacable’). Eso es producto de un gobierno construido sobre favores y alianzas.