Domingo 27 de mayo del 2012 | 22°
La tragedia estaba anunciada, pero nadie hizo nada por prevenirla. Una embarcación que navegaba por el río Amazonas –llevando más del doble de su capacidad de pasajeros y con excesiva carga– se hundió ayer en plena travesía, causando la muerte de al menos 12 personas y dejando atrapadas a otras 80, quienes habrían perecido ahogadas por la falta de auxilio. El naufragio ocurrió a la altura del caserío Santa Rosa, en el distrito de Indiana, en la provincia loretana de Maynas, cuando la motonave Camila, de matrícula IQ-19489-MF y con 12 años de antigüedad –que viajaba de Iquitos a Islandia (Brasil)–, terminó hundida de cabeza hasta la mitad de su estructura. Según las primeras investigaciones de la Marina de Guerra del Perú, el accidente ocurrió debido a la sobrecarga fuera de los límites permitidos, lo cual afectó el centro de gravedad de la embarcación, haciendo que se volcara. El almirante Rodolfo Reátegui, de la Comandancia General de Operaciones de la Amazonía, informó que la nave había zarpado del puerto de Iquitos, la noche del martes, con 146 pasajeros, entre ellos varios turistas de Brasil, Alemania e Italia. Sin embargo, durante la travesía, el patrón embarcó a unos 150 viajeros más y permitió el ingreso de 80 cabezas de ganado y de 50 cilindros de combustible de contrabando que iban a ser trasladados, en forma ilícita, a la frontera. “La Capitanía de Puerto de Iquitos fue reportada a las 2:40 de los problemas a bordo de la embarcación e, inmediatamente, se procedió a activar el procedimiento correspondiente. Al parecer, el capitán trató de llevar la nave a la costa, pero no pudo y la embarcación terminó hundiéndose solo 10 metros antes de que llegara a la orilla, arrojando a la mayoría de sus ocupantes al mar y atrapando a otro grupo de ellos en las bodegas”, detalló Reátegui. SOBREVIVIENTES. Los propios pasajeros narraron que, tras el percance, la mayoría empezó a nadar hacia la orilla, donde fueron ayudados por los pobladores. Según Héctor Freitas, uno de los sobrevivientes, la motonave no contaba con suficientes chalecos salvavidas para todos sus ocupantes, lo que causó graves inconvenientes y hasta enfrentamientos entre los náufragos, quienes se arranchaban los flotadores para salvar sus vidas. El jefe de la Oficina Regional de Defensa Civil de Loreto, Robert Falcón, indicó que se ha empadronado a 145 sobrevivientes de la tragedia. Por otra parte, los habitantes de Indiana manifestaron que hasta las primeras horas de la mañana se escuchaban golpes desde el interior de la nave, aparentemente de las víctimas que quedaron atrapadas y pedían auxilio. Pero, pese a los intentos de los pobladores y de los bomberos por rescatar a dichas personas, nada se pudo hacer pues era imposible mover la pesada estructura, de 164 toneladas. El rescate de las víctimas también se tornó muy difícil por el combustible que se derramó en la zona del accidente, pues ello afectó la visibilidad de los buzos de la Marina que intentaron hacer un forado en la nave para sacar a los posibles supervivientes. A pesar de ello, durante la mañana de ayer, los bomberos rescataron dos cadáveres y, en la tarde, se pudo recuperar 10 cuerpos más, entre ellos los de tres niños. Falcón refirió que una grúa fluvial con capacidad para 80 toneladas intentó remolcar a la embarcación siniestrada, pero fue imposible debido a su gran peso, por lo cual se coordinó el envío de otra remolcadora similar. Sin embargo, hasta el cierre de la presente edición, la nave no llegaba a la zona del accidente y, ante la dificultad visual por la caída de la noche, las labores de rescate fueron suspendidas hasta hoy a las 5 de la mañana. RESPONSABILIDAD. El propietario de la motonave, Camilo Montoya –quien tuvo que huir del lugar para no ser linchado por los pobladores–, sostuvo que la tragedia fue producto de un accidente. Afirmó que Camila estaba en buenas condiciones ya que el 12 de mayo pasó una inspección de rutina y no tuvo ninguna observación. Además, indicó que la empresa estaba al día en el pago de sus seguros. Al respecto, el jefe de la Autoridad Portuaria de Iquitos, Luis Romaní, aseveró que la responsabilidad del accidente es del patrón de la nave porque permitió que la carga excediera sus límites. No obstante, aceptó que la informalidad es bastante significativa en la ruta del Amazonas, pero dijo que la dependencia no tiene capacidad para supervisar el trayecto de las naves que transitan por el río. Ante ello, el presidente regional de Loreto, Iván Vásquez, exigió a la Marina que ejerza un mayor control y seguridad en los ríos de la selva para evitar incidentes similares.