Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
“Es simple: un museo, en principio, es el depositario del arte de un país. Y el MALI debería ser un depositario del arte peruano. El patronato que se formó para su creación tenía esa idea: mostrar los dos mil años de nuestro arte”, explica el pintor y escultor Fernando de Szyszlo en su estudio, en San Isidro. Le reprocha al MALI su obsesión por las actuales tendencias 'extranjeras’ antes que preocuparse en mostrar las obras de personajes como José Sabogal o Sérvulo Gutiérrez. “La dirección del Museo de Arte cree que tiene una función de vanguardia, y en realidad eso no les corresponde: puede ser encomiable su fijación en el arte moderno, pero es una inquietud lateral, que no tiene nada que ver con el objetivo de su formación. Esa tarea deberían dejársela, más bien, al Museo de Arte Contemporáneo”. ¿Cuál sería la razón de esta confusión? “Creo que se trata de una actitud colonial que intenta cogerse de las vanguardias para mantener cierta vigencia. Lo que hicieron recientemente con las instalaciones de Centro Tomado me parece muy lindo, pero le falta seriedad: es como si vieran el arte como un juego divertido, sin considerar que, antes que nada, debe ser el testimonio de un contexto. Ser peruano significa decir algo que tenga sentido para nosotros, y no pensar como si estuviéramos en Nueva York o Madrid. Esa confusión los hace parecer, antes que museo, una galería de arte”, dice el respetado artista. De Szyszlo, reconocido en el mundo por su arte abstracto con influencias precolombinas, afirma no estar en contra del arte contemporáneo. “¿Cómo puedo yo oponerme a las vanguardias, si cuando era joven me alimenté de ellas? Es saludable estar viendo las nuevas tendencias, porque nos ayudan a cambiar de perspectivas. Pero para ello existe un Museo de Arte Contemporáneo (MAC), y así ocurre en todo el mundo. Aquí tal vez no lo asociamos así porque el MAC ha perdido fuerza por los constantes ataques que ha sufrido. Quizá por esa razón, por la poca importancia que se le da al Museo de Arte Contemporáneo de Lima, es que el MALI actúa como lo hace”.