Domingo 27 de mayo del 2012 | 22°
"Me dicen Jarcor porque estaba metido de lleno en la movida subterránea desde el 86, hasta el 91 o 92. Aunque igual sigo. En el concierto por los 25 años de Leuzemia me tuvieron que bajar del escenario. En la universidad andaba más 'punkie’ que ahora… que estoy más 'fashion’", cuenta Usted ha trabajado en informativos. Mi primer trabajo fue como editor en Panorama. Estuve en Promoviendo y, luego, en dos novelas, Gorrión y Canela, haciendo sonido directo. En Canela conocí a Kathy Serrano, que ha sido mi esposa. Trabajé en un largometraje de Lombardi, asistiendo sonido. Trabajé también en Iguana, en Antena 3, en RBC y en Frecuencia Latina, con Beto Ortiz, en el noticiero de América y en La Ventana Indiscreta, donde estuve cuatro años y medio. Pero no era lo mío. ¿Por qué lo dice? Porque lo mío es la ficción. En paralelo a eso, en mi tiempo libre, en vacaciones hice mi primer corto, Vuela, que salió en 2005. En 2007, con un amigo australiano, hice mi segundo corto. Y el año pasado viajé a Europa con la Noche de los Cortos, proyecto que ya está en su sexto año. Ahora trabajo con Mauricio Fernandini, en TNP, en 20 lucas, pero es un tema que me gusta porque es como crónica social con un toque de 'reality’. ¿Qué es La Noche de los Cortos? Es una muestra permanente itinerante de cortometrajes peruanos e internacionales, que se proyecta los lunes en La Noche de Barranco. Hemos realizado festivales, hacemos muestras paralelas dentro del país y estamos en contacto con festivales internacionales. ¿Hay una movida local de cortos? Creo que se ha recuperado el interés por narrar en corto. Y también trabajamos por lograr su comercialización. La idea es usar los canales de distribución internacional que hay actualmente. Hay quienes ven mejores posibilidades en el corto que en el largometraje. ¿Cuántos cortos se producen en el Perú al año? Entre estudiantes y profesionales se pueden estar produciendo unos cien al año. Quizá más. En el festival de 2006 recibimos 120 cortos peruanos de todas las calidades: desde alguien de Cusco que agarró su cámara y se grabó deprimido caminando por San Blas hasta producciones más consolidadas. Usted ha ganado recientemente dos concursos de cortos, uno organizado por Manuela Ramos sobre prevención de VIH, y otro sobre TBC, organizado por Socios En Salud. Creo que las instituciones tienen en el cortometraje inmensas posibilidades. Por ejemplo, las municipalidades pueden promocionarse a través de cortos igual que otras organizaciones. Y estos concursos generan trabajos de comunicación profesionales. En su corto sobre VIH, La primera vez, usted muestra a una pareja de jóvenes en una situación íntima conversando sin ningún tapujo. Creo que se trataba de comprender la situación. Yo había tenido un acercamiento al tema y por eso no quise tocarlo de la manera tradicional, quizá la transfusión de sangre o la relación homosexual. Quería algo más en la tierra. Y necesitaba una buena actriz porque el registro dramático era amplio, y Stephanie Orúe lo hizo perfectamente. El corto TBC/TVC es una animación sencilla pero eficiente, dramática. Como preparación había que leer un texto con historias muy fuertes al respecto. Pensé hacerlo con actores, pero para cuando me salió el guión no me quedaba mucho tiempo, así que opté por la animación. Los dibujos son de Erick Alí Chagua Torres, con quien tenemos un proyecto de animación llamado Qari Layca, una historia original suya que estamos realizando. ¿Este trabajo le da para vivir? Bueno, no vivo en la miseria. Podría estar mejor. Todavía estamos pagando deudas del festival de cortos. Pero se hacen buenos trabajos en el Perú. En Europa se sorprendieron. Hay mucho potencial en mostrar lo peruano al mundo. Carlo Brescia, por ejemplo, hizo cuatro documentales en quechua. Allá quedaron fascinados. ¿Es el idioma de los incas?, me preguntaban. Y un amigo suyo hizo un documental sobre una comunidad que tiene 250 variedades de papa. Es un documental de 10 minutos, muy alegre. Ya lo mandamos a festivales en Argentina e Italia y ha quedado seleccionado. En el Perú hay muchas historias nuevas para contar a través de cortos.