Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Nuevos ataques y viejos adjetivos para variar. Un destemplado presidente de Bolivia, Evo Morales, usó sus calificativos de siempre para rechazar las declaraciones de su par peruano, Alan García, quien deslizó la existencia de un acuerdo marítimo bajo la mesa entre Santiago y La Paz que explicaría la actitud del gobernante del Altiplano en contra de nuestro país. Para comenzar, el ex dirigente cocalero llamó a García “hermano chabacano”, “pro capitalista, pro imperialista y pro neoliberal al cien por cien” y, por si fuera poco, lo acusó de ser “sumiso” con Estados Unidos. “Querido hermano, compañero chabacano vecino, (le digo que) no hay sumisión (de Bolivia a Chile)”, subrayó al tiempo de admitir que existe “un problema profundo” con el mandatario peruano. Negó también que exista un pacto secreto con la presidenta Michelle Bachelet, y precisó que cualquier negociación con Chile es “transparente” y está basada en una agenda de 13 puntos que contempla el tema marítimo. “No somos neoliberales para hacer acuerdos reservados (...) Y siento, de verdad, que cuando (García) tiene conflictos internos, me echa la culpa a mí. Y cuando no tiene más argumentos, cuando no hay otra carta más, ahora dice que hay acuerdos reservados con Chile”, enfatizó. Pero el Gobierno boliviano también deberá aclarar las dudas en su país. El vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Tito Hoz de Vila, pedirá información a la Cancillería sobre el supuesto acuerdo secreto. PROVOCADOR. A diferencia de Morales, Bachelet prefirió guardar silencio y encargarle nuevamente a su canciller, Mariano Fernández, que defienda la posición chilena. El ministro reiteró que García usa un “lenguaje francamente provocativo” (sic) (provocador), y afirmó que el Perú construyó “un caso que no existe” con la demanda marítima ante la Corte de La Haya. Desde Chile también se pronunció el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Jorge Pizarro, quien consideró que las palabras de García “no fueron muy afortunadas”. POSTURA PERUANA. En Lima, el canciller José Antonio García Belaunde negó que la presentación del reclamo ante La Haya constituya una provocación a Chile porque, según precisó, el Perú decidió dar ese paso después de intentar, infructuosamente durante 20 años, una solución con Santiago. Subrayó que el jefe de Estado mencionó que podría existir un acuerdo bajo la mesa basado en unas declaraciones del gobernante boliviano. Asimismo, ratificó que su homólogo chileno está “desinformado” cuando acusa al presidente García de haber actuado como “perro del hortelano” en el 2003, durante las tratativas sobre la exportación del gas. Pese a estos nuevos roces, el ministro descartó que las relaciones vayan a verse perjudicadas. De la misma opinión fue el premier Javier Velásquez Quesquén, quien señaló que las expresiones del mandatario no tienen por qué alterar los vínculos bilaterales. En cambio, el ministro de Vivienda, Francis Allison, se inclinó por el ataque y dijo que Morales es “servil” a Chávez. Casi paralelamente a estos pronunciamientos, la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso acordó invitar al canciller para tratar dicho tema, así como la demanda marítima. Distante de las voces de diversos parlamentarios que respaldaron a García, el ex canciller toledista Manuel Rodríguez Cuadros, consideró como un grave error las expresiones del presidente. Advirtió que pone las relaciones con Bolivia en una crisis de difícil solución, casi en un “punto muerto”.