Domingo 27 de mayo del 2012 | 22°
El malestar del Ejecutivo por las desmejoradas relaciones con Bolivia es tan evidente que, ayer, el canciller José Antonio García Belaunde volvió a referirse a este problema al comentar que “el presidente Evo Morales tiene una vocación mesiánica” y que “ha asumido que tiene que liberar al pueblo peruano del gobierno de Alan García”. Dijo que el mandatario del país altiplánico imagina que puede repetir en el Perú lo que sucedió en su nación –hace unos años– con las revueltas sociales que arrastraron a la renuncia a los presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa. García Belaunde –en declaraciones a RPP– sostuvo que la intención de Morales de impulsar la “revolución indígena” no es inusual, tras recordar que el propósito de la revolución cubana –en sus primeros momentos– era exportar el modelo y que el mandatario venezolano Hugo Chávez intentó imponer a su candidato (refiriéndose a Ollanta Humala) en las elecciones presidenciales pasadas. OTRO DISCURSO. Pese a que las declaraciones antiperuanas y las intromisiones fueron provocadas por el Gobierno boliviano, sobre todo del presidente Evo Morales, el canciller de ese país, David Choquehuanca, aseguró que su nación tiene “la esperanza” de que pronto se restablecerán las relaciones diplomáticas. “Las relaciones de mi país con el Perú atraviesan por un momento delicado, complicado... Estamos empeñados en reconducir nuestra relación, y tenemos la esperanza de que pronto se conduzcan hacia la normalización”, comentó a la prensa de Bogotá, según la agencia AFP. Pero Choquehuanca, en lugar de hacer una reflexión sobre la actitud de su gobierno respecto del Perú, instó a los medios de comunicación a “no magnificar los conflictos ni intentar hacer pelear a los gobiernos”. Una posición más autocrítica tuvo el ex canciller boliviano Armando Loaiza Mariaca, quien reconoció que Morales se entrometió en los asuntos internos del Perú cuando calificó de “genocidio” los hechos de violencia producidos en Bagua, el pasado 5 de junio, y que trajeron como consecuencia la muerte de 34 personas, entre policías y nativos. “Lo que me apena del mensaje del presidente (Morales) son sus observaciones a la demanda marítima peruana”, declaró a El Diario.