Domingo 27 de mayo del 2012 | 22°
Quizás muchas veces usted se ha quedado boquiabierto al escuchar a su hijo o hija, de apenas ocho años, responderle de manera desafiante u oponerse tenazmente a una orden suya. Para muchos tal vez tan solo se trate de una 'gracia’ del pequeño o de la pequeña. Pero cuidado, si estas actitudes no se corrigen a tiempo podemos estar frente a un adolescente rebelde en potencia. Saúl Aranda, psicólogo educacional, nos explica que estos 'mini rebeldes’ son producto de diversas situaciones familiares: la prolongada ausencia de los padres en casa por el trabajo, la sobreprotección, el engreimiento exagerado y la tecnología al alcance de sus manos (celular e Internet). “Esto hace que los niños se crean omnipotentes, que lo pueden hacer todo con cierta independencia, desconociendo muchas veces el principio de autoridad”, señala. ¡CORREGIRLOS YA! El especialista aconseja corregir a los pequeños de inmediato pues, si se deja pasar por alto esas conductas, al considerarlas simples berrinches o caprichos, podríamos arrepentirnos más adelante. “Cuando llegan a los 11 o 13 años, la autonomía de los chicos es más notoria y los conflictos son mayores”, manifiesta. Aranda advierte que, en el proceso de corrección, el menor tendrá episodios de pataletas, chantaje emocional, etc. “Lo importante es que el padre no ceda, que se mantenga firme. Pero hay que tener mucho criterio para las sanciones, pues la idea es que el niño cambie de actitud, no que se sienta víctima de una injusticia”, afirma. El objetivo es recuperar el principio de autoridad o instaurarlo pues –comenta el especialista– hay casos en los que el niño nunca ha sentido esa figura porque sus padres siempre le han hecho creer que él es el 'jefe’ o la 'reina’. Así es que ya sabe: si en casa tiene un 'mini rebelde’, es hora de corregir esos comportamientos.