Domingo 27 de mayo del 2012 | 22°
Me disculpo por no discutir la desvergonzada “fuga” de Rómulo León y la detención de Magaly (que debe desviar la atención de las vinculaciones de los escalones más elevados del Estado con el escándalo) cuando las señales que envía el mundo son apremiantes. Francis Fukuyama titula el ensayo que acaba de publicar en Newsweek “La caída del Imperio”. The New York Times (que evoca la caída del imperio romano) pronostica una cadena de quiebras corporativas. Mientras tanto, ha aparecido un nuevo fenómeno económico: los precios de las mercancías ('commodities’) están bajando al mismo tiempo que los de las acciones. El petróleo, que alcanzó en julio el precio de $147 por barril, ha caído esta semana a menos de $70 (Goldman & Sachs estimaba que superaría la barrera de los $200 al final del año). La causa es el temor a una recesión mundial, que muchos juzgan ya inevitable: “La demanda por combustible y otras materias primas muestran signos de estar bajando tanto en el mundo desarrollado como, en menor medida, en China e India”, afirma el Wall Street Journal (“En inusual correlación, acciones y 'commodities’ descienden juntos”, 18 de octubre de 2008). Las cifras no mienten; el Standard & Poor’s 500 ha tenido su peor semana de la historia, totalizando una caída de 22,2% en lo que va del mes. Para George Soros, uno de los hombres más ricos del mundo y por cierto no un enemigo del capitalismo, la culpa la tienen las autoridades estadounidenses, que adoptaron “una economía de mercado fundamentalista, asumiendo que los mercados acabarían corrigiéndose a sí mismos”. Para Soros, la reparación del sistema financiero no impedirá una recesión mundial grave, así como una dramática redistribución del poder mundial: “Estados Unidos perderá influencia. Ya la ha perdido... Cada vez más, los chinos se irán adueñando de una parte mayor del mundo, porque convertirán sus reservas de dólares y de bonos públicos estadounidenses en bienes raíces”. Islandia, señalada a inicios del año como el mejor lugar del mundo para vivir por las Naciones Unidas, es el primer país que quiebra, y acaba de declararse en bancarrota, viéndose obligada a nacionalizar dos de sus tres bancos más importantes, luego de llegar a una inflación del 15% y ver caer el valor de su moneda, la corona, en un 60% en un año, quedando a merced del FMI. Mientras tanto, George Bush acaba de aceptar la demanda europea de convocar a una cumbre de las potencias mundiales “para discutir acciones comunes contra la crisis financiera”. Los europeos hablan directamente de la necesidad de un nuevo orden financiero internacional. Y el autor que acaba de arrasar en la Feria del Libro de Fráncfort se llama Karl Marx.