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La mejor obra peruana del año

2010/12/16
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La mejor obra peruana del 2010 fue La puerta del cielo, de Alfonso Santistevan. Dije a su estreno que esta pieza cambia la línea de horizonte del teatro nuestro. Es que no había, desde Collacocha, una pieza que con tanta precisión definiera el inconsciente colectivo y el sueño compartido de los peruanos: ya no la antañona necesidad de integración física, sino la más perentoria y difícil urgencia presente de integración cultural y social. La puerta del cielo aparece más de medio siglo después de Collacocha, y la reemplaza como paradigma de teatro escrito por peruanos –y también, por cierto, realizado por peruanos (en La Plaza ISIL, donde las cosas siempre se hacen bien)–. ¿Qué más hubo? Pues el nuevo estreno de Mariana de Althaus, por supuesto: La mujer espada, una pieza conocedora y reveladora que echa nuevas luces sobre la maternidad y el amor (aún puede verse en El Olivar). También se apuntó Claudia Sacha con su Lecciones de fe, inteligentísima comedia que puso un dedo perspicaz en muchos lugares blandos de nuestra realidad sociopolítica. Completa el trío de autoras triunfadoras la más joven Vanessa Vizcarra: ella misma montó su texto Un día en la vida de Adriana Lima, deliciosa y decidora comedia dramática que nos hizo mirarnos a nosotros mismos con nuevos ojos. Un año de buen teatro peruano que, por cierto, nos regocija y alienta.