Además:

¿Medicas a tu mascota?

2009/04/07
Compartir

Hay personas que tienen la irresponsable costumbre de automedicarse y, si esta práctica la ejercen con ellas mismas, lo harán también con sus mascotas. Evidentemente, la fisiología de los animales no es igual que la de los seres humanos. Entonces, no podemos medicarlos como si fueran personas. Los componentes de los fármacos y las dosis que se deben administrar son distintos y pueden afectarlos de determinada forma. Por ejemplo, si tu perro empieza a cojear, no puedes darle el antiinflamatorio que sueles usar para aliviar este tipo de malestar, pues es probable que, a los pocos días, tu mascota vomite y tenga diarreas con sangre. Suele suceder que recién cuando el animalito se pone mal lo llevan al veterinario y, generalmente, el diagnóstico es intoxicación por medicamentos, que afecta su hígado y riñones. Con los antibióticos es peor, pues son fármacos muy fuertes que podrían ser mortales para el perro. Si se trata de un gato, es peor. Este animal es menos resistente a los productos químicos. Si tenemos una mascota con problemas estomacales, vómitos, mala pisada, entre otros, y pensamos que una consulta veterinaria es muy costosa, intenta llamando a una de las sociedades protectoras de animales, donde veterinarios voluntarios te darán una orientación. Quiero mencionar que en esto también hay excepciones, pues algunos problemas de salud que padecen las mascotas sí son tratados con medicación para humanos (como algunos tipos de males oculares), pero el tratamiento tiene que ser administrado y dosificado por el veterinario.