Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Mientras un conjunto de noticias recientes confirma que el futuro viene bastante turbulento para el gobierno, el presidente Alan García reitera que le pondrá buena cara al temporal y que mantendrá el rumbo de la nave aunque la marea esté agarrando ritmo de rumba. Las señales de que la tempestad arrecia vienen de afuera y de adentro. Por un lado, el 'lunes negro’ de ayer como consecuencia de la bancarrota de Lehman Brothers recuerda que las cosas van a seguir inciertas desde el frente externo. A su vez, en el interno, cada nueva encuesta confirma la tendencia declinante de la aprobación al desempeño del presidente García, en el marco de un proceso cuya explicación va más allá del incremento de los precios y se inscribe dentro de una trayectoria antigua de desprestigio general de la política peruana. En algunas zonas, como en el sur, este fenómeno es más profundo y preocupante. Por ello, no es poca cosa el anuncio del paro que alistan los frentes regionales de once regiones del país para el próximo 7 de octubre. Esto ocurre al mismo tiempo que la oposición se fortalece y le pasa varias facturas pendientes al gobierno. En solo un fin de semana, por ejemplo, el ex presidente Alejandro Toledo puso de vuelta y media a García. La respuesta del presidente ha consistido en tratar de llevar la procesión por dentro. Ante la pérdida de popularidad, ha pedido “confianza y serenidad para que ninguna turbulencia del camino deba turbar el rumbo”, con lo cual ha ratificado las políticas que viene aplicando. Cuando el segundo gobierno aprista se aproxima a cumplir la primera mitad del periplo, mantener firme el rumbo de la nave es casi su única opción. Desaprovechó la salida del puerto, cuando la mar estaba más serena, para plantear un horizonte de reformas –en salud, educación, seguridad o justicia– ambicioso y estimulante, y se concentró en mantenerse, con firmeza, dentro de la dirección ya delineada por los anteriores capitanes. Ahora el gobierno está en la fase 'no hagan olas’. Ya no hay espacio para reformas audaces, pero sí para no salirse del rumbo aunque el mar se ponga bravo, algo que demandará mucho esfuerzo. Lo bueno es que este capitán ya conoce el Triángulo de las Bermudas de la aguas heterodoxas.