Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Pese a que ya ha transcurrido más de un mes desde que la explosión del BAP Supe de la Marina de Guerra ocasionara un grave derrame de petróleo en el mar tumbesino, aún siguen apareciendo especies marinas muertas en las aguas y en las playas de la zona, así como manchas negras del carburante que quedó esparcido en el mar. Los restos del petróleo son visibles en un área de siete kilómetros que va desde las playas de Punta Sal hasta la localidad de Cancas. Los pescadores del lugar dicen que también han observado restos del hidrocarburo en el mar y temen que haya algún tipo de contaminación pues en el último mes han desaparecido diversas especies. La Comisión de Medio Ambiente, conformada en Zorritos tras la explosión del BAP Supe, ya inspeccionó las manchas, pero hasta el momento no ha determinado la clase de producto que fue vertido en el mar ni la procedencia del mismo. El gerente de Recursos Naturales, Frank Alemán Clavijo, señaló que se manejan dos hipótesis: una que vincula el hecho con el hundimiento del buque de la Marina y otra que tendría relación con un derrame de carburante de alguna embarcación que habría realizado el cambio de aceite a mar abierto. "Hemos realizado dos inspecciones, pero no hemos encontrado nada. Sin embargo, estamos vigilando este tema y hemos determinado que el Imarpe tome las muestras correspondientes para su análisis", manifestó. ESPECIES MUERTAS. No obstante, el presidente de la ONG Orca, Carlos Yaipén, declaró a Perú.21 que el tema es más grave de lo que parece. "Nosotros hemos constatado que en las últimas semanas han varado congrios y otras especies de profundidad muertas y con signos de sofocación. Incluso se ha hallado tortugas con acumulación de petróleo en su tejido adiposo. Además, el petróleo ya ha tocado tierra, hay una línea negra que cubre la arena, y ello repercutirá en la vida de los moluscos e invertebrados de la zona, así como en los bañistas", subrayó. Para Yaipén se trata de una serie de secuencias que ponen en evidencia la grave contaminación sufrida por el ecosistema marino a causa del derrame del pasado 30 de enero. "Sabíamos que el impacto se presentaría a mediano plazo pues un derrame, por más pequeño que sea, afecta el ciclo de la vida de las especies locales. Por ello, las autoridades deben poner en marcha medidas efectivas de mitigación de daños", acotó.