Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Al expulsar al director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), Hugo Chávez confirmó que los dictadores suelen ser lo suficientemente bestias como para que todos se den cuenta de lo bestias que son. José Miguel Vivanco tuvo la gentileza de llamarme hace unos días para avisarme de que me estaba enviando, adelantadamente, el informe “Una década de Chávez: intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela”, el cual resume la investigación de HRW. Aún no había terminado de leer este extenso y documentado reporte de los graves problemas que enfrenta en Venezuela la libertad de expresión, incluyendo los incentivos para la autocensura –algo peor que la censura, pues es asolapada y más difícil de detectar–, así como para el respeto a los derechos humanos, la posibilidad de que la oposición política pueda desarrollarse, o la administración imparcial de la justicia, cuando, anteanoche, me enteré de que el gobierno de Chávez había expulsado a Vivanco y al subdirector de HRW, Daniel Wilkinson. La verdad, es lo mejor que puede haber pasado. LQQD: Chávez es tan pero tan bestia, que él mismo se encargó de confirmar lo bestia que es. Con su torpeza brutal, simplemente demostró lo que sostiene HRW. El canciller chavista Nicolás Maduro afirma que los funcionarios de HRW “vilipendiaron las instituciones, el pueblo y la democracia venezolana”, actuando, en realidad, del mismo modo como actúan siempre los dictadores que se confunden ellos mismos con la nación. El informe de HRW demuestra, contundentemente, los graves problemas que afectan las libertades elementales en Venezuela, ante lo cual América Latina debe expresar su condena sin titubeos. Asimismo, hace pensar que si bien este fenómeno es más grotesco en las autocracias, también sucede en las democracias debido a los resortes autoritarios que siempre pululan alrededor de una sociedad con instituciones débiles, y que buscan secuestrar a las democracias. Siempre hay que estar en alerta contra eso. ¡Buena Onda! Hoy termina la campaña de Unicef para reunir fondos para los niños del Perú. Todos a colaborar y a ponerse su nariz azul de la esperanza.