Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
¿Qué lleva a un hombre a pintar mujeres que parecen bordear la edad legal para amarlas? ¿En qué piensa este artista para proponer varias Lolitas distintas, pero que conservan la imagen de Lolitas que todos tenemos en la cabeza? Roy Keitel, el responsable, responde: “Lolita es un arquetipo social: define un tipo de niña-mujer que, de pronto, sabe que ha ganado un poder no explícito frente a los hombres, y empieza a usarlo sin saber hacia dónde la puede llevar. No es tanto una cuestión de edad, sino de contexto”. Keitel, quien ha abandonado su profesión de administrador para dedicarse a la pintura y a la antropología, dice que lo fascinante de Lolita es que moralmente se le condena, pero siempre se halla presente en el imaginario: ella está relacionada con una represión cultural y legal que termina produciendo más morbo. “Pero, a la vez, Lolita es lo bello que oscila con lo perverso: lleva a preguntarse dónde empieza uno y termina lo otro. Con Lolita se trata de seguir un juego de posibilidades”, explica el artista sobre esa mujer que destila inocencia y seducción al mismo tiempo: Lo-li-ta.