Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
“Pocas veces he llamado para pedir cita para el doctor Rómulo a la Presidencia del Consejo de Ministros; la secretaria de Del Castillo (Milagros) se comunicaba directamente con el doctor, no sé si al celular. El doctor simplemente me decía: 'Llama, y después ya yo coordino’”. “El miércoles 8 yo llamé a Luciana León a su casa, le dije: 'Luciana, hay prensa en mi casa, no sé qué pasa’. 'Tú tranquila nomás, Paola, que esto se va a solucionar’, sin imaginar lo que iba a venir (…) Ni yo los he llamado a ellos, ni ellos me han llamado a mí”. “Había reuniones con César Gutiérrez, Daniel Saba, con el ministro (Juan) Valdivia; de ahí no me acuerdo con quiénes más. (Con Saba, Gutiérrez, el ministro de Energía y los noruegos) se reunieron en julio, agosto de este año. Las reuniones han sido de dos a tres veces”. “Cuando venía (Fortunato Canaán), yo hacía reservas en el Country Club, pero luego me hicieron alquilar un carro para que lo vaya a recoger”. “La relación con él (Alberto Quimper) sí era una comunicación casi diaria. Llamaba bastante a la oficina para solicitar o coordinar un fax con Marissa, que es su secretaria”. (¿Era una relación fluida?) “Sí, era fluida”. “(Ernesto Arias Schreiber) fue una sola vez a la oficina; (tenía) menos contacto con el doctor. Fue hace tres o cuatro meses”. “Él (Rómulo León) es así; él puede decir ajos y cebollas, son sus expresiones, no me afecta, es su forma de hablar, porque desde el comienzo habló así; me acostumbré a escuchar”. “Él me decía: 'Si Indiana, la secretaria de Canaán, manda un correo y te llama y te dice: Dile al doctor Rómulo que por favor se comunique con el ingeniero Fortunato, me llamas’. Por eso, cuando (ella) se comunica, abro el correo y ahí leo el de Jorge del Castillo. Llamo al doctor Rómulo y (también) le leo el correo del doctor (Jorge) Del Castillo”.