Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Podría ser confuso para el electorado el tener candidatos que tengan una lectura diametralmente opuesta a la realidad nacional y a cómo nuestros problemas deberían de ser solucionados. La informalidad es un punto en cuestión. En la primera vuelta solo PPK la tocó y lo hizo con propuestas de una disminución de impuestos así como de una reducción de sobrecostos en el empleo. El tema lo trató con claridad y sin medias tintas, identificando que la informalidad no emana de la nada, es la consecuencia natural de excesiva burocracia, engorrosa legislación laboral así como de una alta carga tributaria. Por lo tanto, la solución es aligerar el peso que soporta el ciudadano. Sin embargo, en el caso de Humala ocurre exactamente lo contrario. Al proponer incrementar el número y las tasas de tributos, lo que estaría haciendo es dirigiendo a más jóvenes hacia la informalidad en el empleo. Impuestos a las planillas o al patrimonio lo que incentivan es a que no se registren propiedades y se contrate personal fantasma por la puerta falsa. Por otro lado, crear un impuesto a la herencia afecta a la clase media y es poco lo que podría recaudar. Mientras que un impuesto vehicular incrementaría el costo de un auto para la población más aspiracional. Finalmente, aumentar la carga a los dividendos afectaría las inversiones en nuevos proyectos. ¿Qué ganaríamos? La verdad es que nada ya que no solo se promueve la informalidad sino que además se va a tener que crear para los nuevos tributos una burocracia adicional. Al final, el costo de administrarlos puede ser mayor que lo recaudado. Por otro lado, esos impuestos reflejan un enfoque revanchista cuando lo que se requiere es una visión moderna, progresista. ¿Qué plantea Fujimori para legalizar al 60% del país que hoy está al margen de la economía formal? El mejor paso que ha dado es haber convocado a Hernando de Soto para que pueda poner en práctica el TLC hacia dentro que el actual gobierno inexplicablemente había desechado. En suma, en un caso están planteando estatizar una porción bastante mayor de los ingresos de los peruanos porque creen, evidentemente, que quien mejor asigna los recursos es el Estado. Mientras que en el otro se apuesta por el mercado y el empoderar a los emprendedores que se encuentran actualmente marginados. Dos enfoques totalmente opuestos habrá que ver hacia cuál se inclina el electorado.