Además:

Llegó el Circo

2008/07/26
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¿Qué le ofreció el Apra al fujimorismo para que votara por Velásquez Quesquén como presidente del Congreso? Barato no debe de haber sido porque esta vez se hicieron de rogar. ¿Y los otros ex opositores? ¿A cómo habrá sido la cosa? ¿Será este año el discurso de 28 de julio una historia de amor y de patriotismo exultante y rebosante de euforia triunfal? Un Congreso amaestrado por los compañeros, que solo son 36, pero que logran invertir su número y llegan a 63, es un acto circense de 28 de julio ya visto. El presidente narrándole al país lo estupendo que nos va también. Por eso, para alegría de jóvenes libidinosos y espanto de ancianas cucufatas, un nuevo número veintiochero nos alegra las fiestas. Qué corso de Wong, qué fuegos artificiales, ni qué arroz con pato. Leysi calata para todo el Perú a horcajadas sobre la bandera y sin calzón. Que pasen el ministro y su procurador. Un par de maromas ante las cámaras y frases largas con palabras como honor, patria, símbolo y ofensa. Que pasen los abogados, que con dolo, que sin dolo. Que la señorita no ofende, que si estuviera vestida no importa, que la bandera no es la bandera porque se nota que la vicuña está invertida y el árbol de la quina también. ¡Que es arte! ¡Que es cultura! ¡Que es un asco! ¡Que es sabrosura! ¡Que está gorda! ¡Que es racismo! ¡Que es libertad de expresión! ¡A la reja con Leysi por cuatro años! Así estamos. Me cuentan, de fuente palaciega, que el presidente recibió una encuesta en la que el 70% de los limeños encuentra la foto desagradable. Me extraña que no sea el 90% porque chabacana es, en mi modesta y siempre subjetiva opinión. Aprovechando el clima de enfado, García ordena a sus ministros que monten el numerito; total, Leysi había puesto lo suyo montándose en el pobre caballito. “Que dure el roche hasta la noche”, ordenó el presidente y el ministro se preocupó de mandar cámaras a la Fiscalía (esas que no son llamadas cuando los generales roban desde arena hasta gasolina) y de dejar ver, con profundo fervor patriótico, que eso no se le hace a la bandera de sus amores. Faltaba menos. No señores, faltaba más. Porque la parte cómica del número es ver cómo el presidente se queda callado mientras que los ministros, en complemento final de toda la maroma, se tragan sapos y sapitos ante la carcajada popular. Podríamos organizar un concurso de respuestas idiotas, pero no torturemos más a los ministros que la garganta la deben tener adolorida después de esta semana. Ay, banderita mía de rojo y blanco, si el mal gusto fuera delito, desaparecían barrios enteros. Feliz 28 y ¡viva mi bandera a la luz del sol!