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Liliana Mayo: "86 personas especiales trabajan en empresas"

2005/12/05
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jchueca@peru21.com En el Perú, hay 3 millones de personas con habilidades diferentes, pero solo 28 mil son atendidas. Uno de los lugares donde personas con características como autismo, retraso mental o síndrome de Down son educadas en su diferencia es el Centro Ann Sullivan, que ahora pide ayuda para seguir ayudando. "Estrella para una estrella es una iniciativa del Centro Ann Sullivan y de la empresa Wong para que podamos obtener recursos y seguir trabajando. La estrella simboliza a nuestros estudiantes con habilidades diferentes, que, después de mucho esfuerzo, de mucho trabajo -porque a ellos les cuesta todo en la vida-, están siendo independientes, productivos y felices", explica Liliana Mayo, directora del Centro Ann Sullivan. ¿Cómo funciona esta campaña? En cada caja de Wong y Metro los clientes podrán comprar una estrella, que cuesta un sol, y ellos mismos podrán ponerla en el árbol de Navidad. Un sol puede hacer la diferencia para que otro chico con habilidades diferentes, en el futuro, pueda trabajar. ¿Cuántas personas con habilidades diferentes del Centro Ann Sullivan están trabajando actualmente? Tenemos 86 personas que están trabajando. Son personas con autismo, retardo, síndrome de Down, parálisis cerebral, etc. ¿Y qué trabajos hacen? En la Municipalidad de San Isidro, trabaja uno cuya tarea es leer El Peruano todos los días, para mantener al alcalde Jorge Salmón informado de las normas legales. él se las memoriza. Ahí mismo hay otro joven con retardo y un síndrome llamado de Kabuki -porque la fisonomía de su rostro se parece a las de las máscaras de ese teatro japonés-, pero tiene la característica de ser muy amable; entonces, recibe a las personas. Y también trabajan en empresas, ¿no? En el Banco de Crédito, hay uno trabajando en tarjetas de crédito, clasificando información de clientes e ingresando datos a la computadora. En el diario Ojo trabajan en el archivo fotográfico. Ellos tienen una excelente memoria visual. En Manpower tenemos un joven que memoriza todos los currículums; entonces, es capaz de responder inmediatamente los nombres de las personas que reúnen características específicas que el jefe le pida. Y en Wong trabajan hace tiempo. Ahí tenemos personas en atención al público, aduaneros y otro que embolsa huevos... en diez años no ha roto uno solo. Y es el más puntual de todos. ¿Esto es excepcional? Mucha gente del extranjero me pregunta cómo logramos que las personas con habilidades diferentes consigan trabajo. Yo les digo, porque es un recurso humano que es eficiente, que no chismosea, que pide más trabajo y que es leal a su empresa. El empresario peruano los contrata por su calidad de trabajo. Me decía que muchos mantienen a sus familias. Muchos de ellos, que eran los miembros de la familia en los que nadie creía, son los que ahora mantienen a sus padres o los que pagan la educación de sus hermanos. Son personas que pueden ser independientes, productivas y felices. Y, además, estamos demostrando que en el Centro Ann Sullivan tenemos un programa de primera en un país de tercera, con sueldos de cuarta. ¿Cómo? Porque tenemos pasión por lo que hacemos. Es más, gracias a las empresas que nos están ayudando, hemos empezado un programa de educación a distancia. Así que ahora tenemos a una persona con habilidades especiales trabajando en el KFC de Arequipa. Y nuestro modelo está siendo reproducido en otros países. ¿Cuál es la situación financiera del Centro Ann Sullivan? Siempre estamos tocando puertas. Afuera me dicen mendiga internacional. La empresa peruana apoya contratando a estos chicos, pero cómo quisiera que más empresas adoptaran a más chicos. Y necesitamos recursos porque creemos que toda persona, sin importar su condición económica, merece una educación con calidad. Además, no solo educamos a los chicos sino también a las familias. ¿Por qué educan a las familias? Porque pasan todo el tiempo con ellas. En ellas radica el 70% del éxito. Estos 86 que trabajan lo han logrado porque hemos trabajado con las familias. En ningún otro país se capacita a 450 familias cada 15 días para ser el mejor padre maestro. ¿Usted ya es papá? No . Bueno, es lo más difícil. Por eso yo tengo colgado en la pared mi certificado de buena mamá, que me hizo mi hijo cuando era chico (ríe y señala un viejo diploma hecho por un niño). A los padres les digo: ¿quieres un ganador? Para eso tienes que hacer lo que yo haga, tienes que venir y yo tengo que ir a tu casa para enseñarte. ¿Qué piensa una persona autista? Por lo que vemos, piensan más parecido a usted y a mí de lo que creíamos antes. Son personas con sueños. Uno de los 86 que trabaja quiere tener su casa, está comprando su terrenito; la que trabaja en Fridays quiere tener su restaurante; otros quieren viajar o comprar su computadora. Tenemos una señorita con autismo que quiere casarse. Este es un mensaje para el padre de familia que tenga un niño así: sáquelo, no importa la edad; si trabajamos juntos, siempre habrá algo por hacer.