Además:

Lección que deberíamos aprender

2010/02/06
Compartir

A más de siete años de iniciado el proceso de regionalización, y después de haber recibido cuantiosos recursos, las autoridades de la región Cusco no pueden alegar las tradicionales excusas para esconder sus graves deficiencias en la planificación y manejo de un desastre más que anunciado. No se hicieron las obras necesarias para reducir el daño que pueden provocar las lluvias, y tampoco se tomaron acciones preparatorias que permitieran dar una rápida y eficaz ayuda a los afectados. La verdad es que ninguna región parece estar preparada para la gestión de desastres, lo que es una barbaridad en un país como el Perú, víctima de recurrentes sismos e inundaciones. Es que la prevención de desastres no es una prioridad para nadie porque no es algo que termine en una inauguración. Los ciudadanos deberíamos tomar conciencia de que vivimos en una situación precaria frente a la naturaleza y exigir a nuestras autoridades la debida preparación.