Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
En sus manos llevaba una bolsa con la cabeza de su hija. La escena parece difícil de imaginar, pero es real y cruel. La protagonista de esta triste historia es K.C.N.CH., una adolescente de 17 años que fue trasladada al Instituto Materno Perinatal, ex Maternidad de Lima, para que le retiraran del interior de su cuerpo lo que quedaba de su bebé. DESCUIDO O NEGLIGENCIA. Leonor Chávez, madre de la adolescente, dijo a Perú.21 que su hija llegó para dar a luz (a las 5 de la tarde del martes último) al policlínico Señor de los Milagros, en San Juan de Lurigancho. Durante el parto, cuando la cabeza de la infante estaba afuera, el doctor Edmundo Rosas y la obstetriz Beatriz Gómez le manifestaron que había una obstrucción en los hombros de la criatura. Minutos después, le anunciaron que la bebé estaba muerta. En el intento de retirar el cadáver, la cabeza de la robusta pequeña –de 4.200 kilos– se habría desprendido. La muchacha fue trasladada al Instituto Materno Perinatal, ex Maternidad de Lima, para la extracción total de lo que quedaba del cuerpo de la criatura. Según el doctor Rosas, la bebé ya estaba muerta cuando la gestante llegó al trabajo de parto. “No se trata de una negligencia médica”, subrayó tras enfatizar que la joven se habría descuidado pues aguantó los dolores desde las 5 de la mañana. El director general del Instituto Materno Perinatal, Pedro Mascaro Sánchez, corroboró que la menor llegó al centro médico con la cabeza de su bebé separada del cuerpo. En su opinión, fue irresponsable que la mujer haya sido sometida a un parto natural. Las razones: tenía anemia (6 gramos de hemoglobina) y preclampsia (presión arterial alta durante el embarazo). Además, la bebé tenía sobrepeso. “En esas condiciones le debieron practicar una cesárea”, aseveró el galeno. ¿Qué fue lo que realmente sucedió con la muchacha de 17 años? La investigación está en manos de la Fiscalía.