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Lavándose las manos como Pilatos

2009/06/26
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La interpelación concluyó luego de varias horas de debate y nadie asumió la responsabilidad por los sucesos de Bagua. Si bien abrigábamos la remota esperanza de que el sentido de responsabilidad política no se hubiera extinguido por completo en el Gobierno, ese no pareció ser el caso y terminamos decepcionados. El día de ayer se ha ofrecido un lamentable espectáculo a los peruanos: los encargados de dirigir nuestro destino no están dispuestos a asumir responsabilidad por los costosos errores que se han cometido. Es fundamental reiterar que los ministros son los encargados políticos de sus sectores; cuando se cometen equivocaciones –como es el caso de la peor operación policial de la que se tenga memoria y que terminó con la vida de 24 policías y 10 civiles–, los ministros tienen que asumir su responsabilidad. Si no lo hacen, uno se pregunta para qué están en el cargo. A lo largo del debate se repitió que la responsabilidad política era de todos y, por tanto, de nadie –'el gabinete lo decidió’– mientras que la funcional le atañe al general que habría tomado, sin consultar, la decisión de actuar. Es decir, la ministra del interior está cubierta por todos lados, ella no es responsable de nada, ya que por arriba la responsabilidad es colectiva, mientras que por abajo le corresponde asumirla a un subordinado. Incluso la Sra. Cabanillas, dentro de su desesperada defensa para mantenerse en el cargo, dijo que algunos medios 'querían verla muerta’ tratando de personalizar el tema y dando a entender que la posición sería diferente si se hubiera tratado de otra persona en la cartera. Creo necesario tranquilizarla antes de que desarrolle un delirio de persecución y asegurarle que no es nada personal, ya que asumiríamos exactamente la misma posición sin importar quién estuviera a cargo. Ello debido a que consideramos que los políticos no pueden evadir su responsabilidad ante los ciudadanos. Si lo hacen, no solo se incrementará el altísimo rechazo que ya reciben de la población, sino que dando tan mal ejemplo lograrán que no exista trabajador estatal alguno que asuma responsabilidad por cumplir con su función. Finalmente, creo que la ministra debería reflexionar sobre cómo los políticos que actúan con dignidad son reconocidos por el electorado, mientras que los que se aferran al cargo son olvidados.