Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
KABUL (AFP).– El presidente afgano Hamid Karzai se comprometió a combatir la corrupción y a terminar con la “cultura de la impunidad” al asumir ayer, en Kabul, su segundo mandato, en un esfuerzo por recuperar su desgastada legitimidad y responder a las críticas de las potencias occidentales. Karzai fue investido por un nuevo quinquenio tras unas elecciones manchadas por fraudes masivos, en un momento en que la insurgencia islamista se cobra un número récord de vidas de soldados occidentales y de civiles afganos. “La corrupción es un problema peligroso”, afirmó Karzai ante invitados extranjeros, entre ellos la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, en un palacio presidencial bajo fuertes medidas de seguridad. Hillary Clinton elogió el discurso de Karzai al destacar que era “especialmente fuerte en las medidas que piensa adoptar contra la corrupción”. “Constituye un nuevo punto de partida importante”, aseveró la embajadora estadounidense. COLABORACIÓN. Karzai invitó a su gran rival, el ex ministro de Relaciones Exteriores Abdulá Abdulá, a la formación de un gobierno de unidad nacional, al tiempo que prometía intensificar la lucha contra la producción de opio. “Tenemos que aprender de nuestros errores y de las deficiencias de los últimos ocho años”, dijo Karzai, de 51 años, ataviado con un sombrero tradicional y con una capa de colores. Clinton condicionó directamente los futuros niveles de ayuda militar y financiera a Afganistán –de la que depende este país devastado por la guerra– a que haya progresos en la lucha contra la corrupción oficial. Sin embargo, Estados Unidos y la OTAN –que tienen a 100,000 soldados desplegados en Afganistán y que estudian la posibilidad de enviar a decenas de miles más– no tienen otra opción que trabajar con Karzai. Por su lado, el presidente norteamericano, Barack Obama, asegura que su decisión sobre el posible envío de refuerzos está cerca.