Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
CARLOS ZAMBRANO (Zaguero central) “Ahí tá… ahí tá”, decía mi bebé a lo lejos. Apenas escuchaba su voz por el celular, pero igual me sentía emocionado. Mi hijo Luciano recién cumplirá un año este 18 de octubre. A pesar de que mi novia le enseña a decir 'mamá’, lo único que sabe decir es 'papá’. El miércoles por la noche, camino al Monumental, Angie me llamó desde Alemania y me deseó suerte. Sentir a mis dos amores tan cerca me motivó mucho más aún. Entonces recordé la música criolla que nos pusieron en el auditorio de la Videna. Sentí algo profundo en el corazón y supe que la noche tenía que ser de nuestro equipo. Por las ventanas veía a la gente que se acercaba al estadio. Mi hermano y mi papá me trajeron una nota que me enviaba mi mamá desde Alemania, y eso terminó por hacerme más fuerte. Así pude enfrentarme a Demichelis. Quiso agarrarme de 'cholito’ y me dijo: 'Peruano, los guapos ya no existen en el fútbol’. En una lo mandé a rodar y le menté la madre. Luego, Zanetti me reclamó por una falta, pero tampoco me quedé callado. Todos me preguntan si hablé con Messi, pero a mí solo me interesaba poner la pierna fuerte. Mi familia no entiende cómo me pude comer a la 'Pulga’ si yo no mato ni una mosca, ja, ja, ja... Pensé que se nos venía la noche cuando nos hicieron el gol; entonces vi corriendo a Vargas y se me salió el corazón cuando Johan apareció ahí para anotar. Al salir del estadio, mi celular volvió a sonar. Era mi familia, desde Alemania. Allá eran las siete de la mañana, pero igual estuvieron pendientes de mí. A ellos les dedico esto. DANIEL CHÁVEZ (Delantero) Ver a tanta gente feliz me pone muy contento. Eso es algo que siempre quise, desde que estuve en la selección sub 17. En la Videna, antes de ir al estadio, nos pusieron videos con las mejores jugadas de cada uno. Eso nos puso las pilas. Además, mi mamá me había llamado y me dio mucha suerte. En el camarín me puse a rezar bajito, como es mi costumbre. Siempre le pido a Dios que nos proteja, pero esta vez también le dije que nos diera una manito. No me falló, je, je. Creo que por eso me está yendo así. Desde el inicio del partido, Coloccini y Demichelis quisieron trabajarme a la boquilla, aunque yo ni los miraba. Más tarde sí se me salió el barrio y los mandé lejos. 'Causa’, la casa se respeta, ellos no podían venir a llevársela fácil. Yo estuve a punto de hacer un gol. Solano centró y la pesqué en primera. Pasó cerca, pero ya llegará. El equipo puso toda la garra posible. Yo corrí de un lado a otro y me cansé, aunque, al escuchar el aliento de la gente, sentía que podía correr 90 minutos más. Cuando Argentina nos metió el gol, pensé que ya estaba todo dicho. Sin embargo, sentí un pálpito al ver correr al 'Loco’ Vargas, que está 'rayado’ pero es bien chévere. El gol de Fano nos hizo saltar a todos. Yo miré al cielo y sonreí: ¡Sos un grande, viejo! Cuando llegué a casa me felicitaron y mi novia me llamó desde Bélgica. A la gente solo podemos pedirle que nos aliente. Si los rivales nos ganan, no será por actitud.