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Jálame la pitita, no me la jales más

2008/07/02

Qué hacer con un vecino incómodo como Evo Morales

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Mientras la relación entre el Perú y Bolivia sigue la ruta del deterioro, y se acerca al descalabro, conviene recordar que, en política internacional, es la razón, y no la pasión, la que sirve mejor a los intereses del Estado. Qué hacer si nos toca un vecino molestoso, de esos que andan por el barrio insultando, haciendo problemas en el vecindario, y que viven para criticar los espacios ajenos sin fijarse en el desastre que tienen en el propio? Unas veces, es mejor dejar al loquito dando vueltas, enredado en sus dilemas y calmando sus furias con insultos. Pero en otras sí conviene meterle su 'cuadrada'. Esto depende del tipo de ofensa cometida, así como de las consecuencias que pueda traer nuestra respuesta. Es obvio que Evo Morales ya se ha pasado de la raya, hace mucho tiempo, y bajo cualquier estándar diplomático, en su relación con el Perú. Desde ataques personales al presidente Alan García, críticas a decisiones soberanas y legítimas del gobierno que a él no le incumben, o poniendo trabas a los acuerdos comerciales del país. Tan lamentable como dichas intromisiones es que el presidente boliviano las haga apelando a elementos raciales. Para América Latina es muy valiosa la llegada al poder de indígenas, antes con Alejandro Toledo, hoy con Morales. Pero eso no puede usarse como patente de corso para meterse con quien le da la gana -o por encargo- o para hacer un mamarracho de gobierno. Además, estos errores no se pueden justificar por el origen racial del mandatario. Hace poco encontré en Europa, en círculos diplomáticos, una explicación paternalista, e inaceptablemente racista, para explicar el régimen de Morales basada en la idea de 'es que pobrecito el indiecito'. Hacer un buen gobierno no es un asunto de raza sino de buena gestión pública. Luego de tanta impertinencia, el presidente García le respondió con dureza a su colega boliviano: "Por qué no te callas, métete en tu país y no en el mío, estás jalando demasiado la pita, ten cuidado con las consecuencias". Pueden no faltar ganas de responder así, aunque siempre es mejor que hable el conducto diplomático. Y sería relevante que Torre Tagle tenga claro por qué Morales actúa de ese modo. ¿Majadería incontrolada, o cumple encargos de algún patrón venezolano, o acaso chileno?