Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
Es tan escaso el debate de ideas en temas de seguridad que hay que saludar la publicación del artículo “No muchas, sino una sola policía”, del ministro del Interior. (Correo, 13/7/2010). En el artículo Salazar plantea el que, a mi juicio, es el argumento más sólido en contra de la municipalización de la policía. Dice: “Imaginemos lo que pasaría si cada gobierno local, cada entidad pública o privada organiza su propia fuerza policial o sus cuerpos armados particulares. ¿Qué pasaría en el caso de que un alcalde decida marchar por las calles para reclamar algo que él cree legítimo? ¿Y qué pasaría si lo acompaña su propia policía? ¿Se enfrentaría contra la Policía del Estado o con los cuerpos armados de otros distritos o provincias?” Baste, para confirmar su afirmación, el ejemplo reciente del matonesco alcalde Burgos, de San Juan de Lurigancho, usando el serenazgo para entorpecer las campañas electorales de sus rivales. El problema con la argumentación del ministro no es conceptual, sino práctico; ya que él antes que nadie es el principal responsable de que el fenómeno en cuestión haya avanzado como lo ha hecho. Parece olvidar que en estos años ha ocupado las dos posiciones claves: director de la PNP y ministro del Interior. El tema, señor ministro, es que todo vacío se llena y el dejado por la Policía en las ciudades, lo está ocupando el serenazgo. Ello se comprueba en un estudio reciente de Ciudad Nuestra, dando cuenta de cómo su número ha crecido significativamente en estos años; no sólo en los barrios medios y altos de Lima, sino también en los distritos populares y en varias otras ciudades. No puede entonces escribir, como si llegara de visita, que “el policía debe estar allí, en las calles, donde el ciudadano lo necesita, trabajando de la mano con el serenazgo, con los municipios, con las juntas vecinales”. ¡El problema es que no está! Por tanto, más bien, usted que tiene tanto tiempo al mando debiera explicarnos: ¿por qué los policías tienen que ver cada vez menos con la seguridad cotidiana de la gente? (No es materia específica de este artículo, pero también debiera dar cuenta del abandono de la seguridad de las carreteras donde el bandolerismo hace de las suyas, de la profunda crisis de orden público o del calamitoso estado de la lucha antidrogas). Mientras en el discurso defiende la necesidad de una policía única, con su convivencia con un status quo policial que no da más y por la falta de políticas serias de seguridad, está usted dejando que en el día a día los serenazgos ganen por walk over. (Como en el artículo hay un par de menciones a que la causa sería la falta de recursos. Anotemos, solamente, que en estos años el presupuesto de Interior se ha cuasi duplicado).