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Instituto Monserrat: una lección de vida y amor

2008/08/12

Centro de estudios brinda formación gratuita a mujeres del interior del país. El padre Serpa, quien lo dirige, pide colaboración y donaciones para seguir adelante.

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“Al principio fue chocante porque extrañé mucho a mi familia, pero ya me acostumbré”, dice con una sonrisa tímida Dora Escamilo Alva, de 16 años de edad, quien desde su natal Ucayali tardó más de una semana en llegar a Lima con un único propósito: estudiar para superarse y ayudar a su comunidad. Dora es una de las 123 internas que alberga el Instituto Superior Tecnológico Nuestra Señora de Monserrat, en Huachipa. Este centro de estudios brinda educación tecnológica y ocupacional –de manera gratuita– a jovencitas del interior del país. El único requisito que les piden, además de haber culminado la secundaria, es que tengan muchos deseos de progresar. El Instituto Monserrat está a cargo del padre Juan Serpa Meneses, quien hace 10 años inauguró la institución educativa femenina con el objetivo de ayudar a las personas de bajos recursos y, en especial, a las mujeres que muchas veces no cuentan con oportunidades de superación, más aún cuando están lejos de la capital. QUEHACERES. Al igual que Dora, las alumnas del instituto provienen de departamentos y ciudades de todo el Perú, como Arequipa, Cusco, Puno, Huancayo, Huancavelica, Cajamarca y Loreto. Es por ello que la gran mayoría de las estudiantes enfrenta la nostalgia de estar lejos de sus padres y familiares, sobre todo en fechas conmemorativas (Día de la Madre, Día del Padre, Navidad, etc.), y añoran, día a día, la tierra que las vio nacer. Sin embargo, no todo son penas. Durante la convivencia, que es de tres años, las preparan para ser promotoras de desarrollo comunal, oficio que les permitirá postular a las alcaldías o ser dirigentes vecinales de sus lugares de origen. Además, tienen talleres de panadería, biohuertos, costura, zapatería, tejido y cosmetología, los cuales las ayudarán a implementar una micro o pequeña empresa para proveerse de ingresos de manera independiente. LO QUE FALTA. A pesar de que esta organización es financiada con donaciones que, buenamente, recibe el padre Serpa, aún está en construcción un pabellón con 12 aulas y una capilla para poder albergar a más alumnas. No obstante, las obras avanzan a un ritmo muy lento por la falta de medios económicos. El padre Serpa, quien también es responsable del Colegio Parroquial Experimental Nuestra Señora de Monserrat –donde actualmente reciben educación aproximadamente dos mil alumnos–, espera obtener la solidaridad de las personas, de empresas y de instituciones públicas y privadas para que estas jóvenes puedan seguir estudiando y para que, luego, contribuyan al desarrollo de sus comunidades y del país.