Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
No cabe duda de que la evaluación médica sobre la cual se basó el indulto presidencial a José Enrique Crousillat no refleja el real estado de salud del ex broadcaster, quien no tiene reparo en pasearse por las playas del Sur y, aún más, iniciar una batalla legal contra los actuales directivos de América Televisión. El informe del 7 de febrero de 2009, firmado por el entonces jefe del Área de Salud del penal San Jorge, José Janampa Coronado, revela que el supuesto “peligro de muerte” del ex empresario no era tal. En el documento N° 01-2009-INPE/18.235.AS., el especialista señala que “ingresé a la habitación encontrando al interno en su cama echado, despierto y hablando desde un celular. Lo saludé y el descarado en forma irrespetuosa me dijo que espere cinco minutos... durante ese tiempo observé cómo en forma escandalosa este interno goza de privilegios como un TV a colores… una laptop y otra cama donde vi prendas femeninas y un equipo de sonido...”. Luego, el 2 de marzo de 2009, la Junta Médica enviada por el INPE para revisar a Crousillat indica que el ex empresario tiene una “hipertensión controlada y que está clínicamente estable”, por lo que recomienda su traslado al penal. Es más, precisa que encontraron a Crousillat “en el gimnasio de la clínica realizando ejercicios intensivos en máquinas. Luego de lo cual se trasladó caminando y subiendo escaleras raudamente ingresando a su habitación”. El 6 de marzo, la tercera junta médica coincidió en que el ex empresario se encontraba bien de salud. Fue la cuarta junta médica, integrada por el cardiólogo del Ministerio de Salud, Félix Revilla, y de Essalud, Frank Brito, la que sospechosamente detecta el riesgo de muerte de Crousillat por lo que recomienda que “debe permanecer en una clínica especializada”. Sobre este último documento se basa el indulto presidencial.