Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
El problema de la informalidad en el servicio de taxis en Lima bien podría entenderse como un mal crónico. Basta pararse en cualquier esquina de la ciudad y contar cuántos vehículos pirata pasan frente a nuestros ojos para comprobar que, a diario, dicha situación es sumamente crítica. En una sola cuadra, lo más probable es que –pese a estar pintados de amarillo o tener letreros luminosos de taxi– ninguna de las unidades observadas forme parte de alguna empresa legal, ni cuenten con los dispositivos de seguridad indispensables en cualquier otra capital de Latinoamérica. Muchos son vehículos antiguos, con el tiempo de funcionamiento mayor al aconsejado por los estándares internacionales. Autos contaminantes, incómodos, y, sobre todo, causantes de un sinnúmero de accidentes y de secuestros al paso. ¿Qué ha hecho la Municipalidad de Lima, en los últimos años, para corregir esta situación? DEMASIADOS. En conversación con Perú.21, el presidente del Instituto Peruano de Administración Municipal (IPAM), Marco Tulio Gutiérrez, aseguró que por lo menos un 67% de unidades piratas recorre a diario nuestra ciudad. Es decir, que de cada 10 taxis limeños por lo menos seis actúan de manera irregular, sin contar con las mínimas exigencias de seguridad. Según el experto, la única manera para salir de este problema es apostando por la inmediata formalización. Es decir, creando un registro detallado en donde figuren los datos de todos los choferes –dueños o contratados–, implantando el uso obligatorio de taxímetros, retirando de circulación a unidades con más 15 años de fabricación y, además, exigiendo el cumplimiento de las inspecciones técnicas. “La responsabilidad es de la Municipalidad de Lima, pues en los últimos tiempos este tema se ha desatendido gravemente (...) Cada año, se agregan 60 mil vehículos a nuestro parque automotor, en donde la mayoría es taxis importados”, precisó. El especialista comentó que, sin embargo, el retira de los autos obsoletos debe ser tomado con precaución pues ello generaría un costo social. “Se trata de herramientas de trabajo y tampoco se puede dejar en la calle a los dueños. Es aquí donde el Gobierno Central debe actuar, otorgándoles bonos de chatarreo para que los conductores adquieran carros nuevos”, agregó. Además, indicó que por cada mil habitantes en Lima actualmente hay una oferta de 28 taxis disponibles, estadística fuera de lo normal considerando que en otras ciudades de la región –como Quito o Bogotá– el promedio supera apenas las 15 unidades por cada mil personas. SOBREOFERTA. El especialista en temas de transporte, Paul Concha, aseguró que otra consecuencia de la informalidad en los taxis es que los choferes –por competir unos con otros– llegan a cobrar tarifas sumamente reducidas, muchas veces por debajo de sus costos operativos, lo que complotaría contra la calidad del servicio. Por ello –enfatizó a Perú.21– es necesario reducir el número de estas unidades imponiendo una serie de condiciones a los choferes. Concha Revilla señaló que, además de restringir la circulación de vehículos con una antigüedad mayor a los 15 años, estos deben contar con un peso menor de una tonelada o poseer una cilindrada inferior a los 1,450 centímetros cúbicos. Este detalle buscaría que pequeños taxis como los Ticos queden fuera de circulación, ya que se trataría de unidades sumamente débiles. También opinó que ordenar el uso obligatorio del taxímetro sería la medida ideal para mejorar el servicio, ya que con esa herramienta las tarifas serían más uniformes y garantizarían una mejor atención a los pasajeros. Sin embargo, admitió que, con el alto índice de informalidad que existe, podría tornarse muy difícil que los taxistas –incluso los que están autorizados a realizar esta función– adquieran este dispositivo y lo instalen en sus autos. Por ello, la mano dura de la comuna capitalina deberá ser implacable. Finalmente, el experto coincidió en que el bono del chatarreo debe implementarse sin mayor demora. “Todo está en que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) otorgue el presupuesto correspondiente”, puntualizó. ALERTA. Por su parte, voceros de la empresa Lidercon –firma encargada de las evaluaciones técnicas en Lima– reiteraron que de los 40 mil taxis que pasaron por sus plantas, entre setiembre de 2007 y marzo de 2008, nada menos que el 85% fue desaprobado. Entre los desperfectos más comunes figuran serias fallas en los frenos, en las luces y en la dirección de las unidades revisadas.