Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
Vizcatán, el bastión tomado como cuartel general por el líder senderista ”scar Ramírez Durand, (a) 'Feliciano’, a mediados de la década del 80, fue el refugio y el fortín más seguro e inexpugnable de las columnas terroristas que operaban en la zona. Veintiocho años después, la facción de remanentes, que dirigen el 'camarada Alipio’ y sus lugartenientes 'José’ y 'Guillermo’, ha sufrido un duro revés en su intento por seguir refugiándose allí. Las fuerzas combinadas que llevan a cabo, desde el 6 de setiembre, operativos antiterroristas en esa zona del Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE), aún no pueden, sin embargo, cantar victoria, debido a que el terreno montañoso hace casi inaccesible un barrido completo. Por el contrario, las huestes terroristas, como reacción a estas acciones, han causado la muerte de unos 15 soldados en los últimos días. Con el apoyo de helicópteros artillados M-17 y armados con metralletas y cohetes rockets, decenas de efectivos militares y policiales incursionaron hace poco en el campamento de Bidón, considerado como una suerte de aduana, de santuario y puerta de entrada hacia el corazón senderista. COBRO DE CUPOS. Allí se cobraban los cupos a los narcotraficantes que querían utilizar sus angostos caminos para introducir los insumos químicos que utilizaban para procesar la droga o para evadir la acción de la policía. Nadie pasaba por esa zona sin la autorización de los remanentes senderistas. Ahora, sin embargo, son las Fuerzas Armadas las que controlan ese importante paso, pero la guerra frontal recién ha comenzado. Los escondites de las fuerzas de 'Alipio’, calculadas en 350 hombres, están ubicados en la mitad de los elevados cerros, lo que les permite observar, sobre todo durante el día, desplazamientos inusuales. TERROR Y COCA. Vizcatán pertenece al distrito de Ayahuanco, en la provincia de Huanta, departamento de Ayacucho, casi en el límite con Junín y Huancavelica. Es un paraje de ceja de selva, inhóspito, inaccesible, agreste, oculto permanentemente por un techo de nubes y espesa neblina que dificultan la visibilidad y convierten en toda una hazaña cualquier incursión aérea. Por allí se mueven no solamente los pocos hombres que siguen a 'Alipio’ sino también los 'mochileros’, como se llama a los campesinos sin trabajo fijo contratados por los narcotraficantes para el traslado de la droga. Las 500 quebradas de su agresiva geografía cuentan con caminos muy angostos, que son conocidos por los lugareños como 'caminos de zorro’, por donde transitan rezagos senderistas y narcotraficantes para dirigirse a Pampa, en Tayacaja. Vizcatán se conecta hacia el norte con la zona de Púcuta, conocida porque allí se instaló la guerrilla de José de la Puente Uceda y Guillermo Lobatón. Subir a la parte alta de una quebrada demora un día y medio, en promedio. Esta zona fue descubierta por los senderistas como un espacio idóneo para escapar del avance de las fuerzas policiales y militares en 1984. La instalación de las hordas terroristas obligó a los pobladores de las comunidades de Sanabamba, Noa, Huarcatán, Pucacolpa y Parobamba, entre otras, a emigrar por miedo a las salvajes incursiones subversivas que dejaban ríos de sangre a su paso. Desde entonces, cientos y hasta miles de humildes campesinos prefirieron rehacer su vida en otros lugares. MANTO NATURAL. Al Vizcatán hay que ingresar a pie, ya que es imposible el desplazamiento de vehículos. Por aire los riesgos son múltiples, debido a que la zona está cubierta por una densa neblina que oculta sus recovecos. Algunos helicópteros militares o policiales se arriesgan a ingresar por los estrechos callejones de los cerros en las pocas ocasiones en las que el cielo está completamente despejado, pero lo hacen extremando todas las medidas de seguridad, ya que los terroristas poseen cohetes instalaza. Según información del Ministerio de Defensa, en los últimos días las condiciones climáticas complicaron mucho los movimientos de las fuerzas del orden e impidieron que se pueda llegar al corazón mismo del refugio senderista. Para las fuerzas militares, Vizcatán siempre significó un dolor de cabeza. Para los senderistas tiene la ventaja de contar por los menos con tres salidas: selva de Junín (provincia de Satipo), por el río Apurímac (Ayacucho) y por la serranía de Ayacucho (Pampa Coris y cruzando el Mantaro para llegar a Tayacaja en Huancavelica).