Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
La verdad es siempre la verdad y sale a flote. Por ello, un nuevo desafuero se alista en el Congreso. La legisladora aprista Tula Benites Vásquez es responsable de la comisión de los delitos de peculado, colusión y falsedad genérica por la contratación del auxiliar fantasma Juan Carlos Cuadros Noriega, según las conclusiones del informe final, que recomienda que se le acuse constitucionalmente y que será debatido y votado el próximo lunes 11 en la subcomisión parlamentaria respectiva. Los resultados de las pesquisas realizadas por el congresista Fredy Otárola (PNP), a quien la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales delegó la determinación de hechos de esta denuncia, corroboran la veracidad y contundencia de la investigación periodística de Perú.21 . Los hechos e indicios presentados el 31 de mayo de 2007 por nuestro diario fueron verificados por la entonces Mesa Directiva del Congreso -presidida por la también aprista Mercedes Cabanillas- que, en la fecha, ordenó al procurador Julio Ubillús Soriano que presentara una denuncia constitucional contra la legisladora trujillana. Han transcurrido más de ocho meses de un proceso parlamentario que pretendió ser frustrado por un mal llamado concepto de fraternidad partidaria, y que creó un evidente blindaje para proteger a la compañera denunciada, pero al final quedó demostrado que "el que miente debe saber que la verdad siempre sale a flote", como lo expresó Mauricio Mulder, secretario general del Partido Aprista, el 1 de junio de 2007. FANTASMA. El análisis de la investigación parlamentaria ratifica lo que publicó esta casa editora desde el primer momento: Cuadros Noriega nunca trabajó en el despacho de Tula Benites y, pese a ello, el Congreso le pagó un sueldo de más de 2,200 soles mensuales entre agosto y diciembre de 2006. Fue el propio Cuadros quien confesó, por voluntad propia y sin condicionamientos, a nuestro diario que no laboraba para la legisladora y que solo prestó su nombre a cambio de un dinero ofrecido que -de acuerdo con su versión original- nunca se le entregó. El informe destaca en este punto la versión del ex asistente del despacho de la propia legisladora, Eli Barreto Rojas, quien declaró ante la Oficina de Recursos Humanos del Congreso que solo vio a Cuadros una vez, cuando llevó un sobre para la parlamentaria. Para Otárola, este hecho coincide con la versión dada por el ex auxiliar fantasma cuando señaló que solo acudió al despacho de Benites en una oportunidad para entregar la tarjeta de débito bancario del Banco Continental. CONTRADICCIONES. Las conclusiones también destacan las contradicciones en las que incurrió Cuadros Noriega, a lo largo del proceso, sobre los retiros efectuados con la tarjeta bancaria que estaba a su nombre en cajeros de Trujillo. Un hecho que se toma en cuenta en el informe, y que ha sido resaltado en reiteradas oportunidades por este medio, es la incongruencia de la nueva versión de Cuadros, de que prefería viajar a Trujillo para que una señora (Clemencia Ulloa) -que se trasladaba desde Santiago de Chuco- le hiciera el favor de retirarle el dinero mientras él descansaba, en lugar de utilizar los cajeros instalados en los diferentes edificios parlamentarios y que le ofrecían seguridad para sus operaciones. Otro detalle que se destaca es por qué si Cuadros padecía una enfermedad que requería urgente tratamiento, y que lo obligó a dejar su trabajo en el despacho de Benites, nunca utilizó el seguro médico que le correspondía por figurar en la planilla del Parlamento. Asimismo, se considera la revelación que formuló el ex titular de la Comisión de Ética Luis Galarreta a nuestro diario, respecto de que, a inicios de sus funciones legislativas, Cuadros también se le acercó para ofrecerse como trabajador fantasma, hecho por el que hoy se propone que la denuncia constitucional contra Tula Benites sea aprobada y remitida a la Comisión Permanente del Congreso de la República.