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La infidelidad de Iris

2010/01/19
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Iris Robinson (60), esposa del primer ministro de Irlanda del Norte, aceptó que tuvo un affaire con Kirk, de 20 años, al que ayudó económicamente solicitando favores políticos y donativos a algunos partidarios. El mundo también se enteró de que antes había tenido un romance con el padre del joven al que le prometió cuidar a su hijo. Finalmente, Iris declaró que el fin de su affaire no ha tenido “consecuencias emocionales”, aunque sí de carácter político . ¿Qué le pasó a esta mujer –cristiana protestante y defensora de una moral rígida e intolerante con infieles y gays– para que haya hecho esto? En los matrimonios, terminada la fase de enamoramiento, si se pierden de vista los objetivos comunes no materiales –no se tiene presente el mundo interno del otro–, el fantasear con la presencia de un tercero es muy común. La formación tradicional, moral y religiosa actúa en las mujeres como diques para evitar el desborde; sin embargo, cuando los estímulos son intensos y las oportunidades se hacen presentes en forma reiterada –ya no quedamos en casa como antes–, estos diques se rompen y la infidelidad se da, aunque casi siempre se guarda herméticamente. Probablemente, Iris no quiso romper su matrimonio. Fue su falta de ética al pedir dinero para “ayudar” al amante lo que la perdió. El poder la cegó y la hizo creerse invulnerable. Pero hay otras subjetividades: ¿será que se sintió gratificada al sentir que un joven que podía ser su hijo la deseaba y no pudo escapar de este impulso tan mamífero y tan humano? ¿Será que Kirk vivió esa necesidad antigua de desear a la mujer del padre y que a esta “madre” lo proteja y se aparee con él? La infidelidad es una vicisitud de la vida en pareja y síntoma de un deterioro en los vínculos. Su origen no es el destino, cultura, deseo de hacer daño, atributos del amante, aun cuando estos son factores que pueden estar presentes.