Además:

Indignación ciudadana

2008/10/07

Se requiere un shock anticorrupción en el país.

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La respuesta inicial del presidente Alan García a la grave acusación de corrupción en la asignación de lotes petroleros ha sido correcta: deslinde, aceptación de renuncias, destitución de funcionarios, y el anuncio de facilitar la investigación ya iniciada por el Ministerio Público, el cual también ha tenido una reacción positiva. (Ojalá, nomás, que se concrete la captura de Rómulo León para no generar sospechas que ahondarían esta crisis). Pero siendo una primera respuesta positiva la del presidente, es probable que sea insuficiente frente a la magnitud del escándalo, y por la comprensible indignación que genera en el ciudadano común y corriente. Primero, por las personas implicadas, que no son 'cualquiera’. Rómulo León –que ayer fue expulsado otra vez del Apra– ha rondado oficinas del gobierno a la caza de negocios, sin que nadie dijera nada siendo conocida su trayectoria que más parece prontuario; y Alberto Quimper fue abogado del presidente García en la acusación constitucional que le hicieron a inicios de los noventa, y candidato al Congreso del Apra en el año 2001. Segundo, porque el de los lotes petroleros obtenidos irregularmente no sería el único negocio alegre perseguido por León. Como la crisis internacional, lo peor recién podría estar por ocurrir. Por ello, el deslinde del gobierno con la corrupción inequívoca ya revelada en estos primeros audios debe ser ratificada también de un modo irrefutable en las semanas siguientes con señales que le hagan ver a la población que el presidente no se casa con nadie. Esto puede requerir el retiro del gobierno –al menos de manera temporal– de las personas que deban ser investigadas, tal como ya está ocurriendo. Asimismo, el gobierno no debe bajar la guardia en la cooperación con la justicia, en los hechos y no solo en las palabras, se trate de quien se trate, caiga quien caiga. Y tercero, se debe lanzar, de una vez, un shock anticorrupción, una cruzada en serio para eliminar este mal nacional, el cual, valgan verdades, no fue interés de ninguna agrupación política en la última campaña electoral, y el cual solo sirve, hasta ahora, para la venganza política. Pero hay que actuar rápido porque la gente se está hartando de que las ratas se roben el dinero que es de todos.