Además:

Incomprensible crueldad

2005/02/04
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Les contaba en mi artículo anterior, la tremenda experiencia que viví y que me caló hasta la más recóndita fibra de mi ser. Luego de la muerte del delfín, conversé con el doctor Carlos Francisco Yaipén Llanos, jefe de la ONG Orccamm, dedicada a los mamíferos marinos, para que me explicara el motivo de la cacería de delfines que está ocurriendo en nuestro litoral y conocer un poco más al animal que siempre me ha cautivado. En menos de quince días y especialmente en esta época del verano, ya han aparecido cuatro delfines asesinados brutalmente y varados por nuestro Océano Pacífico en la costa central de nuestro país. El delfín habita en el mar y necesita respirar el mismo aire que los seres humanos para poder sobrevivir. Pueden mantener la respiración bajo el agua durante 20 minutos. En estado salvaje, los delfines pueden moverse con total libertad. Su piel y su cuerpo están adaptados para viajar a grandes velocidades y en constante movimiento, llegando a recorrer varios kilómetros por día. Tienen un oído muy agudo, sensible, perciben y pueden comunicarse. Son dóciles, ayudan a los hombres que necesitan de él en alta mar, son alegres, corren olas y pueden vivir hasta los 60 años. El que asesinaron el domingo pasado tenía aproximadamente seis años, era macho, fuerte y pertenecía a una manada de quince delfines, de los cuales solamente tres eran machos. Los delfines son criaturas muy inteligentes y especialmente sociables. Pasan su vida en compañía de ejemplares del mismo tipo, formando grandes grupos altamente organizados. Pertenecer a una manada es muy importante para ellos. Ahí es donde encuentran seguridad, amor y compañerismo. Las manadas se mantienen unidas durante largos años. La mayoría de los delfines es capturada utilizando una red. Este procedimiento es extremadamente violento, no sólo para el animal atrapado, sino también para el resto de la manada, que experimenta la repentina y permanente pérdida de un miembro del grupo. Ciertos pescadores insanos cazan a los delfines para vender su carne, desconociendo que lo que venden puede revertir en la salud del comprador: la carne de ballena o del delfín es tóxica, trae problemas al sistema inmunológico del ser humano. ¿Qué está pasando con los hombres de buena voluntad en el mundo? Me informaron que en Noruega tienen como actividad turística asesinar a focas bebés a golpes. Canadá también lo hace. Es verdad, aunque cueste creerlo. Se preguntará como yo: ¿a esto se le llama deporte? ¿Quién tiene el derecho de quitarle la vida a un animal por deporte? Pues, parece que los noruegos y los canadienses tienen ese privilegio. Las focas bebés no tienen como defenderse. ¡Son bebés! No molestan a nadie. Están en su hábitat y tienen todo el derecho a vivir en libertad. Así fueron creadas por Dios. Debemos hacer algo con el fin de ayudar a los delfines para que no sean asesinados y a las focas bebés para que puedan vivir. No podemos seguir pasivos y que esta clase de deporte continúe. Recuerde que: "Testigo que calla es cómplice silencioso.".