Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
La agenda de la Comisión de Constitución fue distribuida a los legisladores, vía correo electrónico, a primera hora del lunes 17, veinticuatro horas antes de la sesión convocada por su titular, Mercedes Cabanillas. Tiempo más que suficiente para tomar nota de que, de las cuatro primeras iniciativas a ser debatidas –seleccionadas de un listado de más de 250 proyectos–, tres eran de la Célula Parlamentaria Aprista y, de estas, la que ocupaba el primer lugar era nada menos que la que regula el derecho de rectificación en los medios de comunicación. Cierto es que Cabanillas se puso de costado y le achacó la responsabilidad de poner en agenda una propuesta tan polémica a la Asesoría Técnica de Constitución. Cierto también es, según fuentes legislativas de Perú.21, que –aunque para algunos resulte difícil de creer–, lo que dijo la legisladora no es más que la verdad. Más aún, aseguran que los responsables serían simpatizantes de Jorge del Castillo quienes, desilusionados por el repentino desembarco del ex premier de la conducción de la comisión, habrían colocado deliberadamente el proyecto de la 'Ley Mordaza’, a sabiendas de que provocaría toda una batahola en el escenario político. La pelota quedó en la cancha de la ex titular del Interior. Si la pateaba o no era, finalmente, su responsabilidad. Y lo hizo. Las fuentes precisan que si bien la agenda ya estaba hecha cuando la parlamentaria retornó de Estados Unidos, horas antes de la sesión, también lo es que ella no era ajena a su contenido. Agregan que, luego de su abrupta salida del Ministerio del Interior, como consecuencia del 'Baguazo’, y de su cuestionada designación como titular de Constitución, Cabanillas habría visto en el controvertido proyecto de José Vargas una buena manera de alejar de ella la atención de los medios, sin prever que se convertiría en el blanco de toda la artillería pesada de la cúpula aprista. Principalmente del secretario general, Mauricio Mulder, que no ha tenido reparos en poner en tela de juicio su desempeño al frente de una de las comisiones más importantes del Legislativo. “Ha sido un corral de errores”, ha dicho, tras cuestionar que, antes de poner en agenda el proyecto, no se haya medido sus repercusiones políticas. El malestar, dicen, ha llegado a Palacio de Gobierno. Viendo todo este tole-tole desde la platea, Jorge del Castillo se sumó a las voces críticas casi a última hora. No dijo nombres, no fue necesario. Ante todos, él es una víctima del afán de poder de Cabanillas, pero eso tampoco es cierto. Una fuente acreditada de Perú.21 reveló que el supuesto desembarco del ex jefe del gabinete del grupo de Constitución no fue tal. Si Del Castillo aceptó presidirlo fue para cuidarle el puesto a Cabanillas y evitar que fuera ocupado por Wilder Calderón, quien también estaba interesado en esa conducción. Tal vez por eso, en la última reunión de bancada no faltó quien le recriminara por no haber dicho, desde un principio, que su interés era la Comisión Anticrisis. La retribución de Cabanillas, dicen, le llegaría en noviembre, cuando se elija al nuevo secretario general del Apra.