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Un impulso para no dormirse

2009/02/17
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Es una lástima que se haya precipitado una recesión mundial justo cuando la economía peruana venía a todo vapor, y con el mejor resultado en 14 años. Incluso la cifra final es mayor a las proyecciones más optimistas, confirmando así que ni el consumidor ni el inversionista se inmutaron, y menos le hicieron caso a los injustificados temores al crecimiento que existieron en algunos sectores del gobierno. Sin embargo, la verificación de tan buen resultado se da cuando la fiesta se va claramente terminando. Incluso diciembre fue una desilusión, y si no ponemos el pie en el acelerador corremos el riesgo de que la falta de un nuevo impulso nos lleve a parar más rápido de lo que pensamos. Especialmente si consideramos que en el actual contexto internacional es muy fácil deprimirse y cancelar proyectos. Es más complicado asumir el riesgo y seguir invirtiendo. La mejor manera que tiene el gobierno para promover la inversión es con el ejemplo. Por ello, no debe seguir ofreciendo que se mantendrán las utilidades de algunos sectores con distorsiones. El aumento del drawback fue un error y también lo sería aprobar algún tipo de exoneración. Lo que se requiere es acelerar tanto la inversión pública como la entrega de concesiones, y simplificar el pago de impuestos en obras, por ejemplo. También se deben eliminar trabas y obstáculos en el mercado de capitales, pues en realidad existe suficiente liquidez en el país para poder financiar la mayoría de las concesiones. Toda inversión en infraestructura ayuda a sostener el crecimiento y mejora nuestra competitividad al mismo tiempo. Por otro lado, la crisis externa va a llevar a muchos países al facilismo equivocado de la protección. Sin embargo, en nuestro caso sería desastroso repetir el error de los 70 y 80, cuando se encareció o se cerró la importación. Deberíamos más bien repetir los ejemplos exitosos de los últimos 25 años –Singapur, Nueva Zelandia, Chile–, que en períodos de recesión mundial abrieron aún más su economía y prosperaron, en lugar de caer en la mediocridad de cerrar su pequeño mercado. Más aún, con los TLC tenemos una enorme ventaja que debemos aprovechar, para lo cual se requiere de un impulso a la competitividad reduciendo aranceles, eliminando trámites y simplificando procedimientos. Esa sería la manera de lograr que siga el crecimiento.