Además:

La importancia del cambio

2008/07/02
Compartir

Históricamente, en nuestro país casi siempre nos hemos resistido a que el dólar se ubique en su precio de mercado. Y aunque hacer esto nos ha llevado a cuadros severos de desarreglo económico, lo cierto es que no aprendemos. En estos años de bonanza -con AFP floreciendo y con términos de intercambio, con demandas globales y con flujos de capitales sonriéndonos- mantener un dólar de mercado ha parecido algo irrelevante. De hecho, aún con este dólar distorsionado, hemos crecido y exportado como nunca. Cuánta producción o empleo perdimos -por el abaratamiento artificial del dólar- parece preocuparle a pocos. También el que gracias a la manipulación cambiaria el BCR ha podido inyectar liquidez sin sobresaltos inflacionarios (hasta ahora). Pero ¿y si lo externo cambia? Simplemente, requeriremos un dólar libre. Cuánto más nos demoremos en entender esto, más nos costará. Como toda la vida.