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La imagen de Obama

2009/01/02
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Este tema está dirigido a los incrédulos que cuando escuchan decir: “La primera impresión es la que cuenta”, “todo entra por los ojos” o “así como te ven te tratan”, lo dudan y no creen que sea verdad. Esta vez lo muestra ante los ojos del mundo Barack Obama con su impecable imagen personal. La primera impresión es elemental en la vida de un ejecutivo, de un profesional que desea seguir mejorando y escalando posiciones. Si no transmite un buen mensaje, perderá la oportunidad que soñaba. Esta opción la tomó muy en serio también el nuevo presidente de EE.UU. Dice Tyler Torrezno, editor en el portal Men.Style, que “los ternos de Obama calzan casi perfectos. Sus ternos están hechos para quedarle, mientras que la mayoría de los hombres de mediana edad nadan en tela extra”. ¡Nada más cierto! A la mayoría de hombres, el terno les queda suelto, grande, los hombros no están en su sitio, el largo del pantalón está por encima de los zapatos, chorreados, haciendo pliegues. Nunca cierran los botones del saco, se ponen camisas de mangas cortas con terno, se olvidan del pañuelo y, cuando visten un terno, se ponen medias blancas con mocasines. ¡El terror de la elegancia masculina! “Se siente muy cómodo con él mismo, tanto física como emocionalmente, y esa es una de las razones más fuertes por las que es atractivo en un momento difícil”, refiere Torrezno. “Con certeza, va a tener un gran impacto en la manera como los hombres norteamericanos se visten”, sentencia el entendido. No se quedan sin comentar los expertos de renombradas marcas, quienes solo aprueban: “Parece elegante, aunque no planea serlo”, “tiene que ver con la manera como se maneja”, “su personalidad, su carácter, seguridad y confianza en sí mismo lo refleja en no solo su imagen, sino también con sus actitudes”. Robert Johnston, editor adjunto de la revista de modas inglesa GQ, opina: “Tiene un estilo sin esfuerzo. Es un presidente con clase y estilo a los cuales no puedes ponerle ni un dedo. Simplemente, luce como debe lucir”, agrega. La imagen es lo primero que toda persona tiene que resaltar. Recalco que no es una cuestión de vanidad, de ego enaltecido, de jerarquía o de posición social, sino de sentido común al “vender su imagen” y someterse a las evaluaciones constantes. Un error en la forma de vestirse puede comprometer no solamente su éxito profesional, sino también el de la empresa que representa. Ni la juventud ni el atractivo físico o el dinero son necesarios para verse elegante y bien vestido. Por eso, “lo único que perdura es la elegancia”, afirman los diseñadores, y a eso se refieren con la imagen de Obama. Se dice con frecuencia que “el comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su propia imagen” porque todo cuenta: su forma de vestir, sus modales, su educación y su comportamiento social. No lo dude, porque no hay vuelta que darle.