Además:

“En el hospital Rebagliati, todo lo que hacemos es gigantesco”

2008/11/07

El hospital Rebagliati cumplió 50 años. Su construcción se inició durante el gobierno de Odría, cuando los edificios eran monumentales. Sabemos que lo más grande no es siempre lo mejor, pero el hospital trabaja a toda su capacidad. Conversamos con el Dr. Jorge Castillo, su director.

Compartir

"Cuando uno elige ser médico, encuentra que la práctica privada no lo es todo. Uno se va formando a través de los años y la experiencia se adquiere muchísimo más en la práctica pública, debido a la cantidad de pacientes que uno recibe trabajando en hospitales generales, nacionales, comunales o como quiera llamarlos”, explicó. ¿Cuándo se fundó el hospital Rebagliati? Comenzó a construirse el 3 de noviembre de 1952. Se inauguró en el 58. En esa época, este edificio era el más alto de toda esta zona de Lima. Los conceptos de arquitectura y atención en salud eran otros. Obviamente. Ya no se construyen hospitales de este tamaño. Son inmanejables. Ahora se construyen con 400 o 500 camas. Se prefiere tener muchos en diferentes sitios antes que un solo hospital enorme en un sitio. Este es un hospital de 1,500 camas y funciona con casi 5,500 trabajadores. Como se comprenderá, yo no necesito directores, sino policía, serenazgo y todas esas cosas que se requieren en una ciudad. Se construyó durante el gobierno de Manuel A. Odría. Y se concluyó en el gobierno de Manuel Prado. ¿Usted estudiaba cuando el hospital se abrió? Cuando se inauguró, yo estaba en quinto de media. Lo recuerdo porque entonces hubo una gran pugna entre la Federación Médica Peruana, que pretendía que este hospital fuera abierto, y el Seguro Social de ese tiempo, que proponía que solo tuviera médicos de planta, sin personal de afuera. Yo lo recuerdo porque mi padre era de la federación. Él propugnaba una clínica abierta. Yo era chico y mi padre jamás imaginó que, 50 años después, yo iba a ser el director de este hospital. Lima era otra. Tenía un millón y medio de habitantes. Ahora tiene alrededor de ocho millones. Durante este tiempo, la estructura hospitalaria no ha crecido mucho. Recién en este gobierno, con el ingeniero Barrios a la cabeza de la Seguridad Social, se le ha dado una fuerza enorme a la ampliación de la estructura hospitalaria. Se están construyendo 20 hospitales a nivel nacional. Este hospital tiene una situación compleja y, hasta cierto punto, absurda, pero estamos apuntando a la descentralización de la atención. Se están creando unidades Básicas de Atención Primaria (BAP) y hospitales de otros niveles con capacidad de resolución de problemas para sacar pacientes de aquí porque, si no, todos llegan acá. ¿Cómo se administra un espacio como este? Tengo un equipo muy bien constituido, con administradores, logística, seguridad, gerentes de línea que son mi brazo derecho en áreas quirúrgicas y clínicas, enfermerías, etcétera. Uno es director de orquesta, pero tengo músicos excelentes. ¿Cuánta gente entra al hospital al día? Cada día entran a este hospital, sin considerar pacientes, 18 mil personas. Y en cuanto a operaciones, nadie ha trasplantado en el Perú más riñones que nosotros. La Seguridad Social fomenta la cultura de trasplante. Hacer una donación permite no solo salvar una vida, sino también ahorrar el costo de futuras operaciones. Todo lo que hacemos aquí es gigantesco. El banco de sangre es enorme, recibe más de 250 donantes al día. Y cada año nacen 7,450 niños. Y eso que este espacio ha sido reducido: cuando se construyó, una tercera parte del hospital estaba dedicaba a obstetricia. Ahora es solo el quinto piso. ¿Qué remodelaciones han hecho? A los 50 años, uno no es viejo ni joven, pero necesita renovarse. Pronto, nuestra cocina será la mejor cocina hospitalaria de Latinoamérica, porque no solo vamos a tener que surtir al hospital propiamente dicho, sino también al Instituto del Corazón y al Hospital Pediátrico, que se va a comenzar a construir, igual que el Hospital de Emergencias. Diariamente preparamos siete mil raciones. Pero van a ser 10 mil. También estamos haciendo los búnkers para el resonador y el acelerador lineal. Estamos alistando el sitio de los tomógrafos y vamos a tener una unidad de cuidados intensivos pediátrica. Estamos poniendo pituco el hospital. Acabamos de hacer una ceremonia de fundadores. Se les rindió homenaje. Casi todos eran base 8. Fue un reencuentro muy emocionante.