Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
FLORENCIA (AFP).– Mario Vargas Llosa explicó en Florencia (Italia) que necesita y quiere “salir a la calle, a participar en el debate público” para escribir tanto literatura como periodismo. “Existen dos tipos de escritores: aquellos que se concentran en su obra literaria, como Proust, quien rellenó las paredes de corcho para que el ruido del mundo no lo distrajera, y escritores que necesitan mezclarse con el mundo, donde encuentran inspiración. Ese es mi caso”. HONORES A EIELSON Y MVLL. El autor de Conversación en La Catedral (1969) asiste a seminarios y lecturas organizados en su honor con ocasión de la inauguración del Centro de Estudios Jorge Eduardo Eielson, destacado artista plástico y poeta peruano que residió más de medio siglo en Italia hasta su muerte, hace dos años. Vargas Llosa le rendirá tributo a Eielson, uno de los creadores más 'cosmopolitas’ de América Latina, autor de objetos de arte, instalaciones y cuadros, quien formó parte de importantes corrientes artísticas europeas y cuya obra poética es considerada entre las más importantes del continente. “Fue un artista universal, su vocación no estaba limitada por fronteras nacionales. Su obra de artista retornó en forma figurada al mundo de Perú al resucitar los mundos de la civilización prehispánica a través de los famosos nudos, los códigos incas”, aseguró Vargas Llosa, quien dictará charlas, ofrecerá lecturas y asistirá a la representación de su obra La chunga, dirigida por el italiano Ivano Malcotti. REALISTA. “Yo amo la literatura, es mi vocación, pero no puede divorciarse de lo que ocurre en la calle. Es que yo quiero estar en la calle, participar en el debate público”, confesó Vargas Llosa, cuyas posiciones políticas le podrían costar incluso el Premio Nobel. “Defiendo la democracia, ataco toda dictadura, de izquierda o de derecha. Ataco los regímenes corruptos y combato el dogmatismo. Soy, eso sí, un liberal, que es una doctrina abierta, sometida a la crítica y a la autocrítica. Cuando me equivoco, reviso y corrijo”. Vargas Llosa, de 72 años, numerosas veces galardonado en Europa y en América Latina, vive una fértil fase creativa tras la publicación, en menos de siete años, de dos novelas y de un ensayo sobre el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti. “Ese contacto con la realidad es el que me da entusiasmo, vitalidad, me inspira. Los reportajes, las crónicas, no son cosas incompatibles con la literatura, sino complementarias”, sostiene el novelista, que ha estado recientemente en Congo para documentarse sobre su próxima novela.