Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
Este ha sido un gran año para Iván Miranda (221 ATP), la raqueta número dos del tenis peruano. Pese a que su ascendente temporada fue frenada por una inoportuna hepatitis A, cuando andaba en el puesto 170 y venía de ganar dos torneos challenger, ese tiempo de obligado descanso le permitió consolidar su relación con Lorena Pimentel (23), con quien vive hace siete meses. Tímido y reservado, el 'Chino’ le sacó la vuelta a la soledad que lo acompañó durante tantos años de circuito y nos abrió la puerta para hablar, por primera vez, de su lado sentimental. ¿Cómo se conocieron? Iván Miranda: En el gimnasio de Jaime Yzaga, hace un año y medio. Ella siempre me preguntaba cómo me iba en el tenis y también sobre las rutinas de ejercicios. Pero nada más. Además, siempre la veía acompañada de un chico que yo creía que era su enamorado, pero que, al final, resultó su primo. Lorena Pimentel: Lo que dice Iván es cierto. Hasta que un día le pedí que me consiguiera entradas para un partido de la Copa Davis. Me dijo que fuera al lobby del hotel donde estaba concentrado el equipo peruano. Allí me entregó los pases e intercambiamos correos y teléfonos. Así surgió la amistad. 'Chino’, ¿cómo la conquistaste? Fue en el Día de San Valentín. Ingresé tarde al messenger y la encontré. Le pregunté por qué no había salido con su enamorado. Allí me contó que hacía cuatro meses había terminado una relación de cinco años. La invité a salir y ese día hicimos 'click’. Fue una gran jugada fuera de las canchas, ja, ja, ja. Lorena: En realidad, todo fue muy rápido. A los pocos días tuve una pelea con mi padre y me fui de mi casa. Cuando le conté a Iván sobre mi problema, le dije que me iría a vivir con unos amigos, pero él se molestó mucho y me propuso irnos a vivir juntos. Al principio dudé, aunque algo me decía que lo nuestro podía funcionar y acepté. ¿Es difícil la convivencia? Iván: Difícil, sobre todo al comienzo. Uno tiene sus costumbres y no es fácil cambiarlas. Por ejemplo, yo soy muy desordenado y ella es todo lo contrario. Por esas cosas a veces peleamos. Lorena: Lo amo y poco a poco me he ido adaptando a su trabajo, a sus giras. En los dos meses previos a la Davis ante Israel, cuando se quedó en casa debido a la hepatitis, nos unimos más. ¿Y pelean mucho? Iván: Ufff. Mejor pregúntale qué es lo que hace cuando se arma la bronca, ja, ja, ja. Yo soy muy pasivo y no me gusta estar gritando, así que antes de seguir discutiendo salgo a caminar para que se me pase la cólera, hasta que ella me llama para que vuelva, je, je. Lorena: Cuando me molesto soy de gritar y tirar las cosas. Han 'volado’ almohadas y cosas del dormitorio. Pero no hemos pasado más de un día sin hablarnos. Eso sí, yo no lo llamo para que vuelva. Él regresa solito, ja, ja, ja. ¿Cómo comparten sus ratos libres? Iván: Preferimos ir al cine, a jugar bolos o a comer sushi. Mis rutinas y mi régimen alimenticio no me permiten andar de fiesta ni comer cualquier cosa. Sin embargo, no me puedo resistir a su estofado de pollo. Ella cocina bien. Lorena: A veces escuchamos música. Nos gusta bastante el reggaetón, Tego Calderón y Daddy Yankee. También vemos telenovelas. ¿Han pensado en casarse? Iván: Todavía no. Pero a mí me gustaría un proceso bastante formal: pedirle la mano a su papá, estar de novios, casarnos y tener hijos. Lorena: Noooo. Recién tengo 23. Para mí, un papel no cuenta en una relación. Me da igual casarme o seguir conviviendo. Y de hijos aún no quiero saber nada, pese a que el papá de Iván ya le está pidiendo nietos.