Domingo 27 de mayo del 2012 | 20°
Si el dueño de una casa-huerta ubicada en Chosica no hubiera recibido la visita de su hermano durante el último domingo, quizá hasta hoy los cadáveres de Iliana Bravo Bustillos, de 26 años, y de su hijo de solo cinco, todavía permanecerían encerrados y pudriéndose en el cuarto de servicio. Pedro Yaranga, de 71 años, dueño de la vivienda ubicada en la urbanización Nicolás de Piérola del referido distrito, explicó a la Policía que fue su hermano Pablo quien –al miccionar en un jardín situado al final de la propiedad– percibió la fetidez que salía del cuarto donde dormían la empleada y su vástago. Inmediatamente dieron parte a las autoridades. Iliana Bravo llevaba laborando en esa casa 6 meses, pero hacía una semana había desaparecido misteriosamente, sin dejar rastros de su paradero. MACABRO. Fuentes policiales detallaron a Perú.21 que la habitación, cerrada por dentro, tuvo que ser abierta a la fuerza. Además del mal olor en el ambiente –y del revoltijo de ropas y objetos que indicarían una pelea en el lugar– los agentes hallaron dos cuerpos en avanzado estado de descomposición sobre la cama. Tras una breve inspección, peritos de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) adelantaron que Bravo y su hijo habrían sido asesinados a golpes. A ella le habían destrozado el pómulo izquierdo. El menor, tendido a su lado, tenía el cráneo abierto. La PNP precisó que el arma sería un rodillo para amasar pan hallado junto a los cuerpos, objeto que tendría las huellas dactilares del asesino. SOSPECHOSO. Aunque Pedro y Pablo Yaranga fueron derivados a declarar en las instalaciones de la Dirincri, en el Centro de Lima, la Policía sospecha que el ex esposo de la víctima y padre del menor –cuya identidad no fue revelada– habría sido el autor del hecho y ya estaría tras sus pasos. Según los vecinos, se trataría de un hombre extremadamente celoso que, pese a estar separado, golpeaba a Bravo en plena calle. Por su parte, Pedro Yaranga aseguró que no sintió olor o ruido extraño pues el cuarto de servicio quedaba al fondo de la propiedad. Pensó que su empleada se había quedado en casa de un familiar en Ventanilla.