Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
La Academia Peruana de la Lengua, con la ayuda de Alberto Benavides de la Quintana, miembro honorario de la institución, está trabajando una obra colectiva de peruanismos dentro de la lengua castellana que estará terminada en 2012. Bajo la dirección de Julio Calvo, quince lingüistas y numerosos colaboradores que duplican ese número vienen recogiendo el léxico propio de nuestra tierra. Desde que existimos como nación, es la primera vez que se hace una obra de esta naturaleza, que nos pondrá a la par con todos los países con los que compartimos el idioma. En esta columna semanal compartiremos algunos de los términos que se están incorporando. Escogemos hoy día la palabra 'chancho’, propuesta por Marco Lovón. Originalmente, 'chancho’ es un término zoológico que designa al cerdo. En el Perú tiene catorce significados diferentes. Es un despectivo que significa sucio: es un chancho, no se baña; también significa gordo, obeso: pesa cien kilos, un verdadero chancho. Otro significado conocido es comelón: traga como un chancho. Lo usamos también para designar a quien comete acciones ruines o perversas: se portó como un chancho. Es también el eufemismo de eructo; en este caso aparece como diminutivo: sácale su chanchito. Chancho es también una alcancía para guardar dinero: me compré un chanchito y ya tengo cien soles guardados. En femenino, chancha, es el dinero recolectado entre varios amigos: hicimos una chancha y nos compramos un pollo a la brasa. Chancho es algo de poca calidad, generalmente un objeto: una licuadora marca chancho. Una persona lenta es también un chancho: llegó como un chancho, pasito a pasito. Chancho es una cochinilla de jardín, en ese caso es un chanchito, un arrancador de luz de fluorescente; es también la bobina del motor de arranque que permite ajustar la velocidad y algo muy conocido: las nalgas de una mujer. Tenemos además el chancho marino, la marsopa de color negro, y el chancho de monte, el puerco de la Amazonía de mandíbulas muy grandes. Si vamos al restaurante chino, al que llamamos chifa, no dejamos de comer un chancho al ajo.