Opinión | Jue. 09 abr '09

La grieta se agranda

Autor: Fritz Du Bois
Al día siguiente siempre se pueden ver las cosas con más claridad. Hoy, el fallo contra Fujimori ya no parece tan contundente como lo parecía ayer. La pequeña grieta en el blindaje de imparcialidad del tribunal que mencionara en mi anterior columna se ha agrandado de manera significativa. Incluso, son contados los abogados consultados que entienden la motivación –y aún menos los que encuentran justificación– de la aseveración en la sentencia, de que estaba confirmado que las víctimas no eran senderistas. El intento de explicación oficiosa es que se trataría de una interpretación que hicieron de dos fallos de la Corte de San José, y que fue la parte civil la que pidió que se incluyera esa mención. Estos argumentos no hacen sino dar la impresión de que en ese punto han actuado con cierta ligereza, lo cual los ha llevado a cometer una equivocación.

Por otro lado, en el texto del fallo también se decide, al paso, exculpar de autoría mediata, base de la acusación a Fujimori, al presidente García por los sucesos en Accomarca y Cayara, que ocurrieron durante su primera administración. Aquí nuevamente nos preguntamos qué motivación tenía la sala para efectuar otra innecesaria mención sobre dos asuntos complejos que no formaban parte del caso y que requerirían de una profunda investigación antes de poder llegar a esa conclusión.

En realidad, esas grietas en el fallo no lo van a invalidar, ni mucho menos; pero sí se prestan a la especulación sobre si existió, al menos en el subconsciente, un elemento político al momento de su redacción. También va a ser motivo de cuestionamiento la severidad de la condena, ya que le han otorgado la pena máxima en un caso basado en indicios, lo que impide descartar totalmente las dudas razonables. Un par de años menos que el máximo habría sido más adecuado. Finalmente, también se arrojan dudas sobre el fallo por el hecho de que los vocales solo usaron dos de los cinco días de plazo con los que contaban antes de dictar sentencia, lo cual es una inusual muestra de eficiencia en un país acostumbrado, más bien, a extender los plazos.

De cualquier manera, estas grietas abren una rendija en la puerta de la apelación, lo que asegura que para el fujimorismo se mantenga viva la esperanza de alguna reducción en la condena. Y eso debe evitar que opten por una abierta confrontación.

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