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De la Gran Depresión a la Teletón

2008/12/14
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De llegarse a implementar el plan anticrisis –para anuncios que no se concretan los peruanos tenemos amplia experiencia– es probable que nuestro país logre un crecimiento el próximo año del orden del 5%, frente a una economía mundial que solo lo hará en 1%. Será un año en el cual la opinión pública fluctuará entre la exageración de los que se quejen del vaso medio vacío luego de haber crecido tres años al 9% (los 'no chorrea’), y la complacencia de los satisfechos con el vaso medio lleno (los 'estamos blindados’). Por ello, el manejo de expectativas será fundamental y el generalizado alivio con el que fue recibido el plan debería hacer reflexionar al gobierno sobre la importancia de reaccionar a tiempo. En esta ocasión claramente se demoró más de lo debido. Por otro lado, es inusual el grado de consenso sobre la necesidad de actuar, coincidiendo en ello tanto la Confiep como la CGTP, lo cual debería ser aprovechado por el Gobierno. Para lo cual debe despejar las dudas que existen y eliminar obstáculos a la inversión pública y privada, en infraestructura, por ejemplo, para que esta se materialice. Asimismo, calmar los temores que irán creciendo sobre la caída del empleo en minería y otros, implementando rápido los programas de construcción ya anunciados, los que generarían nuevos puestos de trabajo. También sería vital presentar el segundo capítulo del plan, en este caso para mejorar la competitividad con la reforma del mercado de capitales, la eliminación de trámites, la reducción de aranceles a insumos industriales, continuar reduciendo encajes, entre otros. Sobre el tipo de cambio, tema que ha puesto al BCR en el candelero, coincido con el ente emisor en que en una economía tan dolarizada sería excesivamente riesgoso permitir una fuerte devaluación. De cualquier manera la buena recepción del plan coincide, gracias a la reunión de APEC, con un aumento en el nivel de aprobación presidencial. Esta circunstancia la podría capitalizar García para consolidar dicho programa buscando mayor apoyo al esfuerzo por sostener el crecimiento y evitando así que se repita en nuestro país la crisis de confianza que llevó a la Gran Depresión. Aunque todo esto parece que tendrá que esperar hasta después de Navidad, ya que la atención ciudadana ha sido desviada de la preocupación por la crisis financiera al baile con lentejuelas en la Teletón.