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Gobierno y Congreso: seguimos en lo mismo

2008/07/31
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El Apra, otra vez, con el apoyo del fujimorismo, de parte de UPP, de Solidaridad Nacional y de parlamentarios tránsfugas, volvió a ganar la Mesa Directiva del Congreso. Se dio así lo que vislumbrábamos la semana pasada. Por lo demás, era indeseable que la “oposición”, para intentar el triunfo, se aliara con el fujimorismo, avalando aquello de que, en política, el fin justifica los medios. El Apra y el fujimorismo mantienen su convivencia pragmática porque se necesitan en el Congreso; el primero para conseguir votos y, el segundo, porque solo el Gobierno podría otorgarle algo concreto para mejorar el futuro de Alberto Fujimori Fujimori. Parece ser insostenible la descomposición interna en las bancadas de Unión Por el Perú y de Unidad Nacional; la alusión a unidad en sus nombres es solo un mal chiste. Ya se sabía que UPP era casi un membrete vacío, por lo que la representación parlamentaria que logró fue gracias a que se subieron al carro de Ollanta Humala, que tampoco tenía mayor organización, de quien se separaron rápidamente. Un significativo sector de UPP concerta con el Apra a cambio de beneficios personales. En Unidad Nacional, las cosas no son mejores. A la migración hacia el Gobierno de parlamentarios del grupo de Rafael Rey se suma Solidaridad Nacional, quizás anticipando la apuesta del alcalde Castañeda para el año 2011 a falta de presencia nacional: que Alan promoverá un frente que continúe su gestión, pero que no encabezará un aprista, tanto por falta de un candidato partidario con posibilidades como porque al líder no auspicia un sucesor. El discurso del presidente García tuvo que reconocer su creciente pérdida de popularidad, justificándola por la subida de alimentos e inflación. Pero esa no es la principal causa, pues el declive viene de antes. Si la subida del precio del petróleo y de productos importados tiene que ver en el problema, también el Gobierno debería reconocer que mucho de las buenas cifras de crecimiento obedecen al auge internacional de ciertos productos de exportación, más que a méritos propios. El exitoso discurso electoral aprista contra “la candidata de los ricos”, que le permitió sacar a Lourdes de la segunda vuelta, hoy le pasa la factura política. Así lo percibe la mayoría de la población, viendo que los principales colaboradores del Gobierno, en el gabinete y la alta burocracia, están claramente identificados con grandes grupos de poder económico. La orientación tan derechista del Gobierno deja sin mayor juego a los sectores apristas con tradición popular. Por ello, cada vez más peruanos no respaldan ni confían demasiado en la gestión presidencial.