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García justifica censura del INC contra Piero Quijano

2007/07/01
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Cualquiera podría pensar que Alan García es un alma sensible a las diversas formas del arte. Ahí está su discurso de retorno al Perú, en 2001, cuando recitó un poema de Calderón de la Barca para avivar la emoción de sus seguidores, o su reciente condecoración al tenor Juan Diego Flórez. Pero, ayer, el jefe del Estado demostró su intolerancia ante las expresiones artísticas que tienen una carga de mordacidad y crítica. Y provocó la preocupación de intelectuales y artistas al ver que avalaba lo que constituye una abierta violación de la libertad de expresión. En una conferencia de prensa en Palacio de Gobierno, este diario le preguntó al mandatario cuál era su opinión frente al evidente atropello que cometió el Instituto Nacional de Cultura (INC) contra el artista Piero Quijano al censurar tres de los dibujos que exponía en la Casa Mariátegui, lo que había ocasionado la protesta del creador y la renuncia del director de la casa museo, Armando Williams. Sorprendentemente, García no solo justificó la arbitrariedad de sus burócratas sino que sostuvo que él, en su lugar, habría hecho lo mismo porque -a su juicio- Quijano había "ofendido" a las Fuerzas Armadas. "No se puede permitir que en un lugar público se insulte a las Fuerzas Armadas y yo, personalmente, tampoco lo permitiría. Usted tiene la calle, tiene su hogar, tiene mil galerías de exposición en todas partes, tiene el diario Perú.21 para publicar", afirmó. El mandatario se refirió, de esta manera, al dibujo de Quijano que -emulando a la célebre fotografía de la batalla de Iwo Jima- retrata a un grupo de soldados peruanos en ademán de clavar un fusil en el rostro de un humilde campesino. El dibujo, como se sabe, ilustró un artículo, publicado hace cuatro años en Perú.21 , sobre las violaciones de los derechos humanos cometidas por los militares durante el conflicto interno. SE CONTRADICE. García reconoció que había visto la imagen y que esta le había parecido "lamentable". Nada dijo, sin embargo, de la caricatura que el artista le hizo, llevando un pin colgado del terno en el que se hacía alusión al hijo extramatrimonial que él había reconocido en octubre, y que también fue censurada junto a otra que representaba las intenciones de privatizar Machu Picchu. También negó que lo cometido por los funcionarios del INC haya sido un acto de censura porque, según su lógica, no se ha impedido que el artista siga produciendo sus obras ni que las difunda en todo el país. Sin embargo, paradójicamente, por la tarde, Palacio de Gobierno difundió una nota de prensa en la que se admitía que sí había habido censura. "El jefe del Estado dijo (que) la censura que hizo el Instituto Nacional de Cultura a la exposición del artista Piero Quijano era porque no se puede permitir que en un lugar público se insulte a la Fuerza Armada (sic)", se lee en ella. REHÉN DE MILITARES. La intolerancia expresada por el jefe del Estado causó profunda preocupación en intelectuales y artistas. Para el historiador Nelson Manrique, por ejemplo, es gravísimo que el primer mandatario ignore que la democracia consiste en respetar y defender los derechos de aquellos que piensan diferente. "Los hechos a los que alude la caricatura de Quijano apuntan a una realidad concreta establecida por la Comisión de la Verdad, y es que las Fuerzas Armadas cometieron violaciones de los derechos humanos. Si esto sucede desde el más alto nivel del poder, estamos ante una gravísima violación de la libertad de expresión", sostuvo. Por su lado, el ex congresista Javier Diez Canseco consideró que las declaraciones del presidente son un indicio más del autoritarismo creciente de García y de su cada vez más clara mimetización de Fujimori. "García es un rehén de los militares involucrados en violaciones de los derechos humanos, como lo demuestran sus vínculos con Luis Giampietri, con Forza y otras empresas de seguridad ligadas a la gran minería, y su propia vinculación con crímenes de derechos humanos producidos bajo su gobierno", manifestó. A su turno, el cineasta Armando Robles Godoy comentó, con ironía, que las declaraciones del gobernante defendiendo la actitud del INC son la más precisa definición que lo que es censura.